Edición N 16 - verano 2000
(para el hemisferio sur)

Editorial

" Y todo eso dejando el patio de los objetos , porque no es mas que un simple accesorio, como un esfuerzo magnífico, pero que sin embargo, no ha sabido resolver ese problema antiquísimo del hombre que nos vuelve a plantear América. Quizá sea nuestro destino el de volver a ser aquí hombres sin sucedáneos, porque ese es el destino de América: la comunidad y la reintegración de la especie"

Rodolfo Kusch- América Profunda

 

Transcurrieron 10 años de la caída del Muro de Berlín. En aquellas épocas se realizaron una serie de promesas que se vinculaban con el fin de las guerras; el mejoramiento de la calidad de vida de la población; el reestablecimiento de las democracias a nivel mundial,etc.

El presente nos muestra muy poco de eso se ha cumplido,los conflicos se multiplican, las desigualdades sociales se han incrementado como nunca antes. El mercado se ha transformado en un nuevo dios, al que cotidianamente se le rinde culto, tanto desde los centros financieros como desde la vida cotidiana. En la Argentina se continúa con las recetas neoliberales: "estado mínimo"y "mercado libre", los índices de desempleo aumentaron en forma relevante, enfermedades que se daban por terminadas han reaparecido como la tuberculosis. Pero, tal vez el padecimiento mas importante pase por la sensación de pérdida de totalidad, vivimos en una sociedad no solamente hambreada, sin trabajo y enferma sino espantosamente fragmentada.

El culto a lo individual- privado, atraviesa a toda la sociedad. Los procesos colectivos , parecen olvidados y solo resuenan en algunas puebladas cuando la "cosa no da para más".

La llamada globalización que se ha transformado en el último relato contenedor de esta década se nos presenta como una forma de explicación a todos los problemas, lo que si sabemos es que la globalización hace homogénea la dominación pero convierte en cada vez mas heterogénea a la sociedad.

A fines del siglo XIX, el surgimiento de las Ciencias Sociales se relacionaba justamente con la problemática de la fragmentación, en pocas palabras las Ciencias Sociales nacieron sin objeto, es decir sin sociedad. En este aspecto ambos contextos, fin de siglo XIX y fin de siglo XX se parecen en forma significativa.

Pero, la recuperación del Todo Social, no es solo patrimonio de las Ciencias y en verdad poco pudieron aportar en esta cuestión durante el transcurso de todos estos años.

Desde América, aún tenemos sueños, quizás porque a pesar de nuestras deudas externas y sometimientos, estamos acostumbrados a resistir desde hace más de quinientos años.Creemos, que los lazos sociales son sagrados, aprendimos a respetar la reciprocidad de ahí a la solidaridad que aparece siempre en forma "espontánea". La cultura nos trasciende; no nos asusta "gastar la vida"no la queremos "conservar".

La historia de América nos muestra que el común denominador de nuestra resistencia, de nuestras guerras de independencia, de nuestros movimientos nacionales, tenía como objetivo no solo mejorar la calidad de vida de la población sino especialmente integrar aquello que se fragmentó desde el origen.

El director


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