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Edición digital

Edición N° 44 - verano 2007

PONENCIA DURANTE EL PRIMER ENCUENTRO PROVINCIAL DE CENTROS DE ORIENTACIÓN FAMILIAR
Organizado por la Dirección de Psicología y Asistencia Social Escolar (D.G.C. y E. de la provincia de Buenos Aires)
La Plata 13 de noviembre de 2006

Intervención en lo social

Por:
Alfredo Carballeda
* (Datos sobre el autor)


Buenas tardes, en principio agradezco la invitación y es un gusto estar presentado por Néstor (Artiñano) que es un amigo, y encontrarse con más amigos acá.
Así que yo voy a hacer una exposición de más o menos 45 minutos.

Cuando comenzamos a conversar sobre el tema de hoy el interés de la convocatoria tenía que ver con intervención, con la intervención en lo social que es el nombre de uno de los textos que publiqué últimamente, en el cual vengo trabajando en la segunda parte en este momento y creo que es un tema que se está manifestando, diría yo como una construcción de un saber un poco más sistemático, más ordenado, que trasciende el campo del trabajo social y que empieza a dialogar con otras disciplinas de una manera mucho más sistemática.
El tema de la intervención en lo social, hoy hace preguntas desde la ingeniería hasta la pedagogía, y creo que es una tendencia que se está construyendo a nivel mundial. Hace unas semanas atrás estuve en un Congreso en Colombia sobre Intervención en Lo Social, y la demanda de definir intervención, de ver los problemas de la misma, surge desde muy diversos ámbitos, no solamente desde los ámbitos clásicos, los ámbitos clásicos de la aparición o la aplicación de la política social, sino también vinculados con la ingeniería por ejemplo, o con la economía misma.
O sea, el impacto social de determinado proyecto hay que leerlo también en clave de intervención. Acabo de llegar desde una escuela de Punta Indio, donde estamos tratando de armar un proyecto de extensión de la Universidad Nacional de La Plata, y es la cuestión de mirada de intervención integral vinculada con contaminantes del agua. El tema es hablar de intervención más específicamente y a eso me voy a abocar ahora.

En principio este tema es bastante complejo, y yo lo vería como desde distintas vías de entrada. Una de ellas sería el escenario de la intervención.
Es el escenario donde se están desarrollando los dispositivos de intervención que ustedes están llevando adelante desde la Dirección General de Escuelas, a partir de, diría yo de la emergencia, a mi entender, de emergencias de problemáticas sociales totalmente nuevas.
Nosotros las categorizamos como problemáticas sociales complejas.
Después si quieren explicamos un poco más ese punto, pero creo que si empezamos por la cuestión del escenario, nos encontramos con un escenario de intervención con fuertes atravesamientos, grandes cambios en los últimos 30 años.
Cambios que todos conocemos, que no tiene mucho sentido enumerar, pero si creo que vale la pena tener en cuenta que el escenario actual muy poco tiene que ver con el mandato fundacional de las instituciones como puede ser el hospital, la escuela, la vieja minoridad, ahora llamada espacio de niñez, adolescencia y familia, o sea poco tiene que ver desde muchísimos aspectos, lo que hace a veces que el mandato institucional no cuaje del todo con el contexto, entonces a veces aparece la posibilidad de generar algún tipo de respuestas alternativa a lo que clásicamente hacen las instituciones.
Pero eso si quieren lo charlamos con las preguntas o más en concreto.

Voy a esto: transformación del escenario en función de una sociedad que cambió en los últimos años a partir de la dictadura militar. La Argentina ya estaba cambiando unos meses antes de la dictadura, pero los cambios más significativos se empiezan a ver ahí, yo diría para no cansarnos con estadísticas que con, solamente con estudiar la tasa de desempleo y la tasa de pobreza que existía en el 76 y la comparamos con la que tenemos hoy, damos cuenta que evidentemente el escenario cambió.
Ese cambio de escenario implica la aparición de nuevas demandas, nuevas demandas a las distintas instituciones. Doy un ejemplo que puede ser útil en salud. El adulto mayor no era una población que estuvo pensada para ser trabajada desde los centros de salud, por ejemplo.
El centro de salud, siempre se pensó para la salud materno infantil, pero el adulto mayor sin cobertura social, es un tema que viene creciendo los últimos años, es un actor nuevo que aparece en los centros de salud. Si comparo esto con la situación de las escuelas en general, me encontraría con que bueno, el impacto de la crisis en términos de desempleo, en términos de reordenamiento de la familia donde los papeles y roles empiezan a ser asignados de manera diferente, va a generar una familia distinta, con la que tiene poco que ver con los mandatos fundacionales o con los clásicos mandatos de la institución escuela.
Esto me parece que puede ser un punto interesante para ver, sobre todo con la Intervención y el C.O.F. que es una de las cuestiones que nos convoca. O sea, este sería uno de los elementos que nos marcaría el cambio de escenarios.

Si lo decimos más sistemáticamente, pondríamos el acento en cambios vinculados con la crisis de los espacios de socialización, esto me parece que puede ser útil como para pensar, es decir la familia como espacio de socialización, ya no cumple el papel que cumplía hace 30 años.
No estamos hablando de 300 años, estamos hablando de 30 años. Incluso en el ámbito laboral, el trabajo al cambiar de sentido, al cambiar su lógica, al tornarse altamente competitivo a partir del neoliberalismo, lo transforma en algo, diría yo anónimo, muy vinculado con capacidades individuales que son poco explotadas y muy pragmáticamente utilizadas en determinado momento del tiempo.

En este punto lo que querría decir es esto, cuando se perdió, se desmanteló el aparato industrial de la Argentina durante la dictadura y la década de los noventa, no solamente perdimos la industria, sino que perdimos los espacios de socialización que se generaban, no en las grandes industrias sino en los pequeños talleres, es algo que seguramente es mucho más visible desde una escuela, desde un centro de salud, que desde lo macro social.

No se si soy claro, pero me refiero, si uno recorre el conurbano, todavía hoy se va a encontrar con una serie de pequeñas fábricas y pequeños talleres cerrados.
En esos lugares se aprendía a soldar, se aprendía tornería, etc., pero yo diría que se aprendía la vida también. Entonces desde nuestro punto de vista, ese espacio del trabajo y de aprendizaje del trabajo no era solamente un lugar donde se aprendía a trabajar, sino donde jugaba mucho, muy fuerte diría yo, la cuestión de la socialización, o sea que aparece como un elemento de crisis también en ese aspecto en este nuevo escenario.

Otro aspecto que marcaría así, como para hacer un punteo en términos de escenarios de intervención, diría que otra cuestión que cambia rápidamente es el barrio.
O sea muchos de nosotros nos socializamos en la calle, en mi caso mi infancia la viví en la cuadra de mi barrio, era el barrio de Villa Urquiza que es un barrio de Capital Federal y uno se sentía contenido en esa cuadra, se sentía contenido, apoyado, ahí tenía sus amigos, incluso sabía que los padres de sus amigos lo estaban cuidando de alguna manera y que los padres de uno también cuidaban a los amigos.
Este espacio, este territorio “cuadra”, este territorio calle, se perdió en términos que se pierden también el espacio de lo público y se ingresa, diría yo al encierro dentro de cada una de las casas, que si lo sigo pensando desde ahí diría también que se produce el encierro vinculado con las grandes fragmentaciones territoriales que tenemos hoy.
Seguramente ustedes, si lo miro desde el lado del trabajo en escuelas, si antes había un barrio que rodeaba la escuela, hoy tal vez ese barrio son varios barrios a partir de las fuertes fragmentaciones. Lo que implica que varios barrios no es un dato geográfico solamente, sino que implica distintas lógicas, distintas formas de comprender y explicar los problemas, distintas formas de comprender y explicar cual es el sentido de la educación en este caso, ya que estamos en un ámbito de educación, e incluso agregarían una cuestión de encierro, por lo menos acá hablaría más de la Capital, en este caso lo que uno puede ver en la zona sur de Capital, y en las grandes villas que están en las zona sur de la ciudad de Buenos Aires, es la tendencia la ghetto, a estar, vivir la mayor parte del tiempo en espacios estrechamente cerrados, y no salir de ellos.

Me parece que ese es un punto interesante como para pensar. Antes uno podía tener la idea de que un joven se tome un colectivo y se va al centro por decirlo de alguna manera, pero le diría que en el conurbano esto también ocurre.

A partir de algunas experiencias que hicimos allí, muchos chicos no conocen el centro, por ejemplo: chicos de Villa Albertina no conocen el centro de Lomas de Zamora que sería la cabecera del partido. Es un dato que no es menor, que en este caso es un desafío a la intervención, pero que también habla de la complejidad de escenario.
Tendríamos para trabajar bastante, porque uno ahí se preguntaría qué estrategia de intervención se daría, y ahí tendríamos que pensar en cómo construir la intervención comunitaria, pero sería para otro tema, o para otro encuentro. Yo estoy presentando el tema en general, y después si quieren lo conversamos de acuerdo a vuestro interés.

Esta forma de fragmentación, muchos autores la vinculan con lo que se llama el enfriamiento del lazo social, el último que habla de esto es Robert Castel, un autor francés con bastante repercusión en Argentina, pero creo que más allá de la conceptualización que Castel haga, creo que podemos dar cuenta de las relaciones sociales enfriadas en nuestras propias relaciones sociales, no hace falta que miremos lo que está pasando con los alumnos, lo que está pasando con los pacientes en un hospital, sino que la economía del mercado trajo una sociedad altamente competitiva, una sociedad donde se imprime la lógica amigo – enemigo, y esto genera una terrible competencia, relaciones violentas, sociedades violentas y las instituciones también se tornan violentas porque son reflejos de la sociedad, y por ahora tomaría esta sola mirada que sería la cuestión del deterioro, el enfriamiento, la ruptura de lazos sociales que implican dificultades en términos de nueva socialización, pero también vivimos formas de ruptura de la identidad.

Observemos lo que ocurre en los últimos años en la Argentina, hay como una explosión de las identidades, las identidades se fragmentan también como se fragmentan los territorios. Creo que esto también interpela y hace preguntas desde muchos aspectos y repercute en educación, en salud y en los ámbitos que mencione antes.
En esta cuestión del enfriamiento del lazo social, agregaría que el otro se transforma en un objeto, me parece que se puede mirar también desde ahí. Pero cuando yo transformo al otro en objeto, los dos perdemos la capacidad de ser sujetos. Entonces yo también en la medida que hago objeto al otro, también me convierto en un objeto.

Un nuevo punto que marcaría es el tema de lo que un autor argentino, Ignacio Lewkowicz, que seguramente muchos de ustedes conocen, denomina “crisis de solidaridad sistémica” Lewkowicz era un historiador que falleció hace dos años en un accidente, su último libro se llama Pensar sin Estado y yo rescataría de ese libro varias cosas.
Las voy a nombrar, lo que recomiendo que compren el libro y lo lean, va a ser mucho mejor explicado de lo que yo voy a decir, pero hay un concepto que a mi me resonó mucho en el segundo capítulo de ese libro que es justamente el concepto de Crisis de Solidaridad Sistémica, que también tiene que ver con el escenario de intervención.
Básicamente lo que se plantea allí es que las instituciones fueron creadas para funcionar articuladamente, y hoy en día funcionan de una manera totalmente desarticulada, incluso el sujeto que construye salud no es aceptado por el sujeto que construye educación, y el sujeto que construye educación no es aceptado por el sujeto salud.
Esto va más allá de cada uno de nosotros, yo soy Trabajador Social, como me presentó Néstor recién, yo trabajo en un hospital, hago una guardia de 24 horas en un hospital psiquiátrico en la ciudad de Buenos Aires y esto lo vemos de una manera simple si quieren, para ganar tiempo, imaginemos esta situación, un joven de 16 años que llega a la guardia de un hospital porque acaba de cortarse en el hogar donde está viviendo, este joven de 16 años está en conflicto con la ley, tiene derechos sociales vulnerados ha tenido escolarización, consume drogas, y bueno, paremos ahí. La pregunta que recurrentemente aparece, a veces oculta otras manifiesta es: <<quién no interviene>>.

Creo que ahí se sintetiza el concepto de crisis de solidaridad sistémica que mencionábamos recién. Es un problema que insisto, sino lo sistematizamos, sino lo reflexionamos, nos sentimos culpables de no saber qué hacer, y en realidad es un problema que trasciende a la institución que está operando en ese momento, trasciende al ministerio de que se depende, incluso trasciende al país, porque es un problema mundial en función de que hay una fuerte ruptura de lógicas constitutivas de las instituciones, y eso no ha sido estudiado en muchos otros países a más de Argentina.

Comentaba recién que vengo de un Congreso en otro país, y cuando planteo este tema en un país con muy poca presencia del Estado, como lo es Colombia, cuando planteo este tema me dicen bueno, es lo que nos pasa pero con las asociaciones de la sociedad civil.
O sea, no es una cuestión de estado tampoco, sino es una cuestión de lógicas, en el sentido tal vez diría yo, y acá agrego algunas cosas de que la institución, supongamos que la institución salud fue creada para curar, pero a la institución salud, le aparece la enfermedad, pero también le aparece el abuso, y aparece el maltrato, y aparece el problema de escolaridad, y le aparece el problema del conflicto con la ley y le aparece el problema de las adicciones, y le aparecen las problemáticas más novedosas como a partir de los 80 como lo es la problemática del HIV Sida.

Lo que antes parecía que era una sola cosa lo que la institución hacía, hoy la demanda de la sociedad es "resuelvan todo esto". Porque ya, lo que antes se decía en los congresos: “miremos todos integralmente”, creo que ya no queda otra posibilidad que mirar integralmente porque la escena de la intervención es una escena totalmente integral, pero ya no es solamente un sujeto que viene a aprender, es un sujeto que está atravesado por estas cuestiones que son expresión de la cuestión social.

Es ahí donde las instituciones quedan como azoradas, es una palabra que usa Lewkowicz. Incluso más, a ver si compartimos esto también, yo si me remito a mi hospital en el cual yo trabajo desde hace unos cuantos años, no solamente diría que el sujeto de mi hospital no es bien visto o no es recibido por el sujeto de otra institución como lo es el dispositivo de intervención del Consejo de la Niñez, la Adolescente y la Familia, del gobierno de la ciudad, sino que el sujeto guardia, que es el que está donde estoy yo, tampoco no es muy bien recibido desde la sala, o sea que también hay una crisis, no solamente hay una crisis interinstitucional, sino intrainstitucional. Pero creo que presentar esto, yo no lo quiero presentar en términos escatológicos que todo esta mal, no me interesa esa mirada. Si me interesa hacer hincapié que cuando no hablamos de esto, cuando no sistematizamos esto y cuando no vinculamos esto con la intervención, con el para qué, el para qué estamos ahí, o el para qué intervenimos, todo esto se transforma en una malestar general, incluso nos sentimos culpables nosotros de no haber podido resolver situaciones que están muy por encima de nosotros porque que es un fuerte cambio de lógica que viene operando desde hace muchos años.
Desde ese punto de vista, se planteará ya como tema de intervención lo que hablamos antes de problemáticas sociales complejas, o sea de tratar de conceptualizar esta nueva presencia de un actor “múltiple” donde se presenta en la escuela, con el sentido de ser alumno en la escuela donde lo que prevalece sobre él es la situación de abuso, entonces va a haber un poder en este caso judicial, lo que va a direccional lo que se haga con él en función del abuso y no de la ecuación.

En ese punto, me parece que es posible poder empezar a intentar conceptualizar esto como “problemáticas sociales complejas”, que a mi me apareció como interrogante, dos años. Ustedes seguramente conocen que hay un proyecto que se llama Fénix que es de la Universidad de Buenos Aires, de la Facultad de Ciencias Económicas.
El proyecto Fénix es un proyecto que en la época de la crisis un grupo de economistas empezaron a convocar gente de economía y de las ciencias sociales como para pensar un proyecto de país, armar un proyecto de país, muy amplio desde el punto de vista de los actores que se convocaron. A mi me invitaron para que dé una conferencia en el Congreso que organizaron en el año 2004.

La idea era avanzar sobre el tema de políticas sociales, y me propusieron la posibilidad de presentar un trabajo sobre Políticas de Reinserción. Mi primera pregunta era ¿reinsertar dónde? Estamos hablando de una sociedad fragmentada, donde el lazo social todavía no ha sido recuperado, yo creo que hay una tendencia a recuperarse pero todavía no está del todo recuperado, toda política de reinserción fracasaría en la medida que no haya un lugar donde reinsertar.
Creo que es claro, es decir si no hay sociedad, dónde se va a reinsertar ese sujeto que pretendemos reinsertar. Sea esto de una institución que atienda adicciones, sea esto de un hospital y sea esto desde la escuela. Me parece que eso hace pregunta sobre todo desde le punto de vista de intervención.
Entonces habría que repensar la cuestión de la inserción, o tal vez trabajar el escenario de la reinserción territorialmente de manera diferente a cómo los trabajadores sociales estábamos acostumbrados a trabajar lo domiciliario, lo barrial, etc., etc. En ese punto también agregaría para darle un poquito más de complejidad a esto, la cuestión no solamente de la reinserción, sino de la inscripción, porque muchas de las personas que aparecen, este no sería el caso de las escuelas, pero que aparecen en las instituciones, niños en situación de calle por ejemplo, nunca estuvieron en la sociedad.
Muchos nunca tuvieron siquiera el documento de identidad, entonces ahí la cuestión es como darse una estrategia de inscripción social e incluso si pienso en términos de inclusión – exclusión, muchos que estuvieron incluidos, hoy están excluidos, entonces habría que trabajar en función de una reinscripción.

Así surgió este concepto de <<problemáticas sociales complejas>> en función de estas preguntas, y en función de la existencia de una tensión, de cómo se construye esto.
Lo primero que veíamos era una tensión entre necesidades y derechos, pero esa tensión entre necesidades y derechos no necesariamente abarca a los sectores más castigados o expoliados o desposeídos de nuestra sociedad, sino que la tensión entre necesidades y derechos es una tensión que abarca toda la sociedad, si incorporamos otro concepto, si me permiten.
Yo diría que un joven o un niño que está concurriendo a una escuela, aprovechemos el espacio, no solamente sujeto de derecho, sino también sujeto de deseo. Entonces desde ese punto de vista la tensión entre necesidades y derechos se hace mucho más fuerte y nos sirve para pensar que esto no es solamente un problema de la pobreza o la extrema pobreza, sino que es algo que atraviesa toda la sociedad. Cuando empezamos a trabajar esto, empezamos a mirar los clásicos, tengo cierta tendencia por la sociología y no tengo mucho prejuicio en el sentido de leer y releer autores que epistemológicamente uno puede estar cercano o más alejado.
Me puse a ver autores cercanos y autores alejados. Uno de ellos es Robert Merton, no quiero cansar con teoría sociológica, Merton es un norteamericano de la escuela funcionalista que re trabaja el concepto de anomia de Durkheim. Merton explica las situaciones de anomia de una manera bastante interesante, por lo menos interesante.
El plantea la tensión que existe entre las expectativas que una sociedad pone y las posibilidades de alcanzar esas expectativas reales que tiene cada uno de los individuos de esa sociedad. Bien matemático, ahí aparece el positivismo, es decir a mayor amplitud de expectativas, generalmente es menor posibilidad de alcanzarla. Y esto de nuevo atraviesa a toda la sociedad.

Ninguno de nosotros hoy puede decir que tiene la última computadora, porque si la compro hoy seguro que en este momento está saliendo otra que es mucho mejor que la que acabo de comprar. Pero si esto está puesto en el orden del deseo, si esto esta puesto en el orden de lo importante, por llamarlo de alguna manera, nos interroga en función de la intervención y en función de este intento de definición de problemáticas sociales complejas que es donde estamos ahora. ¿Qué le agregamos a esto?: Yo les diría, tensiones entre necesidades y derechos, como les decía recién, tensiones entre expectativas y posibilidades de alcanzarlas y un contexto de gran incertidumbre, que me parece que eso también marca esta cuestión de las problemáticas sociales complejas.

La idea de crisis con respecto al futuro, la idea de faltas de certezas aún hoy atraviesa nuestra sociedad, tal vez era más fuerte esto hace seis años atrás, pero aún hoy vivimos en una sociedad sin seguridades o con muy pocas certezas.
Como ejemplo de esto diría que en la biografía de cada uno de nosotros podemos revisar, más sencillo verlo en nosotros que hacer un trabajo de investigación, ver como determinadas circunstancias totalmente azarosas nos llevaron por caminos totalmente impensados, algunos nos llevaron a estar mejor, y algunos nos llevaron a estar peor, entonces esto no ocurría si nos ubicamos en la década del ’60. Quien posee un título universitario en las década del ’60, tiene una carrera ya asegurada. Hoy un título universitario no garantiza ninguna seguridad.

Ahora, haciendo dialogar esto con las problemáticas sociales complejas acá empieza a tener algunos problemas la educación, cuando aparecen las preguntas: ¿para qué voy a la escuela?; ¿cuál es el sentido de ir a la escuela, para qué estoy ahí?.

Vincularía esto con algunos aportes que nos puede dar la Filosofía. lo llamaría la caída del imperativo categórico kantiano en el sentido de la crisis del deber, donde todos fuimos a la escuela, y eso de estar a las 7 de la mañana cantando Aurora, en los inviernos de las décadas anteriores, no era un cuestión azarosa, yo creo que simbólicamente significa que para aprender me tengo que esforzar y tengo que sufrir, es el pago por el aprendizaje, es el pago por mi futuro, esto es muy ligado al pensamiento ilustrado, al pensamiento de Kant, es decir para lograr la libertad que me otorga el conocimiento tengo que esforzarme, ahora en este contexto, el esfuerzo, el conocimiento y la libertad no van siempre de la mano.
Entonces esto hace a la definición de problemáticas sociales complejas, o a algunos puntos que hacen a ellas que son un poco más, estoy tratando de resumir los que me parecen más significativos.

La otra sería la crisis de los espacios de socialización, que mencionábamos recién, la otra es que tiene que ver con lo que hablamos hace un minuto la caída del pensamiento ilustrado, implica una sociedad donde prevalece los derechos subjetivos entonces yo tengo derecho a hacer lo que quiera.
Eso es un poco o que dice la sociedad. Yo tengo derecho a cambiar de sexo, pensémoslo desde el punto de vista del suicidio, por ejemplo la actitud ante un suicida que tiene nuestra sociedades es de compasión, la actitud ante un suicida que tenían la sociedad hace 50 años era de enojo, de castigo, incluso hoy los sistemas de seguridad social, empiezan a hacer “chisporroteos” cuando hay un suicida, en términos de cobertura social, seguros. etc. Esto lo trabaja muy bien un autor criticado por algunos, en lo personal, a mi me gusta mucho como escribe, se llama Gilles Lipovetzky, un autor dentro de los que algunos categorizan como posmoderno, en un libro que se llama El crepúsculo del deber, y cuyo subtítulo se llama La ética indolora de los tiempos actuales.
Creo que el subtítulo ya resume el libro de alguna manera. Entonces es difícil pensar recomponer lazos sociales, generar estrategias de intervención dentro de estos escenarios, y estas problemáticas sociales complejas, que tienen que ver como decíamos antes con, en este caso, la explosión de los derechos subjetivos, que pareciera un cumplimiento proféticos a aquella famosa metáfora de Max Weber de que todos vamos a vivir encerrados en una jaula de hierro, y en esa jaula de hierro, vamos a construir nuestras propias leyes y vamos a padecer nuestra propia soledad.
Creo que lamentablemente fueron casi esclarecidas esas palabras de Weber que están en Ética Protestante y Origen del Capitalismo.

Otro Temas mas, es la pérdida de autonomía. Es decir el mercado hace que perdamos la autonomía. La lógica del mercado nos hace menos autónomos. El mercado es el que nos disciplina, este es un tema que puede ser interesante,para pensar la Intervención y sus consecuencias.

No necesito del preceptor, el mercado me disciplina; no necesito del capataz, porque trato de ser el mejor empleado de la empresa. Esto está trabajado por otro filósofo que se llama Gilles Deleuze, en un texto realmente premonitorio también, del año 1991 que se llama Posdata, las sociedades de control, donde dice que las sociedades disciplinarias que nos enseñó Michel Foucault están cambiando a una sociedad de autodisciplina. Entonces si hay autodisciplina no necesito la disciplina del estudio, la disciplina que otro me imponga, la disciplina me la pongo yo, en términos de mis propios objetivos que me marqué, dentro de mi propia “jaula de hierro”.

Podemos seguir con los problemas, yo diría ir un poco a la cuestión de intervención. Me parece que podría ser interesante trabajar directamente ahí. En principio podríamos pensar la intervención como dispositivo, es decir como una trama de relaciones que se pueden componer y establecer entre distintos componentes.
El concepto de dispositivo que utiliza Michel Foucault creo que es útil como para pensar la intervención, en lo social. Lo que permite en algunos casos el desarrollo de los llamados abordajes transversales, seguramente en la práctica de ustedes aparece.

Si lo llevo a la práctica concretamente tiene que ver con que la intervención se construye en función de lo que hago con un otro a partir de una demanda, pero también de lo que hago con los demás que trabajan junto a mí a partir de las relaciones de intercambio y reciprocidad que tengo con ellos. Lo digo en un ejemplo, en este caso el chico de 16 años que hablamos antes, que nos ha pasado varias veces entre paréntesis, las formas de resolución generalmente tiene que ver con contactos informales, generalmente tiene que ver con, nosotros lo llamamos contactos amigables, con un amigo que uno tiene en un hospital o con un amigo que alguien del equipo tiene, amigo o amiga, que alguien del equipo tiene en ese otro lugar.
A tal punto es así, que en el caso de la ciudad de Buenos Aires, una cosa que tiene de lujo la ciudad de Buenos Aires, es la coordinación Sida que es la que se encarga de hacer todo lo que es la prevención de lo que es HIV. Y el problema que ellos veían, era que había una buena distribución de preservativos, había muy buenas campañas, pero cuando el paciente llegaba al hospital, generalmente era rechazado por ser portador, y la estrategia que se dieron, fue una estrategia que llamaron de contacto amigables, es decir ellos tienen en cada hospital una o más personas que resuelven problemas, no es una red ya esto, sino creo que es algo más complejo que una red, sino que es un dispositivo, pues sería algo que tiene que estar todo el tiempo realimentándose y retrabajándose. El concepto de red que trabajamos mucho en los ‘90 y que en salud se lo vinculaba mucho con esa cosa de <<maqueta>> de la O.P.S. donde había una escuela y al lado estaba la parroquia, y la placita, y los chicos jugando y la familia. Esto tal vez nunca existió. Lo más probable que nunca haya existido, y que las redes eran tirar una red entre una institución y la otra, y que todo iba a funcionar mejor.

En realidad uno sigue pensando en las redes como resolución obviamente, pero en este contexto es algo que hay trabajar todos los días, esto lo vemos en la práctica, estamos todo el tiempo reforzando la red, o recibiendo demandas de esta forma de intervención, por otro lado hay otro tema que podríamos enunciar, en términos de cómo trabajar este tema de intervención como dispositivo, en función de una variable que no le damos mucha importancia que es la variable tiempo.
Fíjense que el tiempo de educación es distinto al tiempo de salud y el tiempo de salud es distinto al tiempo de la justicia. Dicho así burdamente pareciera que educación tiene la hora argentina, salud tiene la hora de Nueva York y la justicia tiene la hora de Moscú. Entonces los tiempos que se piden y los tiempos de cómo hay que hacer las cosas, son diferentes. Esto me parece que puede ser interesante para pensar, la variable tiempo juega siempre con la variable espacio y las posibilidades de intervención.

Otro punto para tener en cuenta desde intervención es entender la intervención desde un espacio intersubjetivo. Me parece bastante importante ya que siempre estamos generando una inscripción en el otro cuando intervenimos desde cualquier ámbito. Esto ya trasciende la salud mental, la salud mental ya hace tiempo que reconoce esto que yo estoy afirmando.
Pero creo que siempre hay una expectativa en el otro acerca de lo que va a pasar cuando hay una demanda hacia nosotros, y la respuesta que surge de esa demanda, genera siempre algún tipo de inscripción. Y después otras cuestiones que pueden ser más interesantes pensarlas desde el punto de vista práctico.
El para qué como decíamos antes, cuál es el sentido, digamos. Si revisamos los sentidos en el medio de este contexto bastante complejo, el sentido tiene que ver con el corto plazo, entonces me parece importante la posibilidad de generar intervenciones que tengan un sentido estratégico, o sea que piensen o jueguen en función del mediano plazo y el largo plazo.

Por otro lado, otro punto es la facilidad con la que tendemos a pensar este tema desde el determinismo, o sea estamos formados desde un pensamiento positivista, estamos formados en el pensamiento causa – efecto, entonces si hay un chico que padece de violencia doméstica, hay una causa y el efecto es la violencia doméstica. Si lo planteamos esto en términos epistemológicos, en términos de la epistemología de las ciencias sociales, lo primero que vamos a encontrar que la relación causa - efecto así como linealmente la estoy presentando, está mas relacionada con las ciencias naturales que de las ciencias sociales, y que en las ciencias sociales más que trabajar con causa – efecto trabajamos con policausalidades, y en vez de determinismos trabajamos más con probabilidades, entonces creo que esto, que no es un tema para mí menor, es un replanteo, una necesidad de revisión epistemológica si vale la palabra, de pensar desde dónde estamos interviniendo, porque lo que más nos atraviesa, incluso desde el sentido común y desde nuestra práctica cotidiana como seres humanos, es la relación causa – efecto.

Ahora, frente a los problemas complejos como los mencionábamos recién que estamos trabajando, esta relación causa - efecto no nos alcanza para entender, no nos alcanza para hacer y no nos alcanza para direccionar la intervención.
No sé si en ejemplos es tan sencillo pensar esto, sino uno diría causa – efecto, si todos los chicos o todos los adolescentes que están tatuados y que viven en los lugares de la exclusión social, si esa exclusión social es la causa de la delincuencia, serían todos delincuentes.

Entonces el propio sentido común cuando revisamos nos demuestra que no. Pero si, ya que mencionamos la cuestión del cuerpo, me animo a plantear otro tema, que es el tema del cuerpo, así rápidamente. Y creo que esto puede ser útil para discutirlo, al menos presentarlo.
En términos de presentar al menos dos o tres cosas, que de nuevo nos puede ser útil la filosofía, la noción de cuerpo que tenemos nosotros es que el cuerpo es el receptáculo del ser, esa dicotomía cuerpo/alma que luego se transformó cuerpo/mente en la modernidad, hace que nosotros seamos más la mente que el cuerpo. Fíjense esta situación. Yo estoy acá tratando de estar derechito, todos tratamos de estar, estamos olvidándonos del cuerpo y estamos haciendo trabajar más nuestra mente, eso es un poco el esquema moderno, que trae la ilustración, y que trae sobretodo la modernidad.

Ahora, esta complejidad del escenario que mencionábamos antes, nos trae nuevas relaciones con el cuerpo, nos trae por ejemplo que estamos trabajando con personas que <<son>> el cuerpo. Que esta separación cuerpo mente se expresa de la actuación de lo corporal y esto viene ligado al tema del tatuaje por ejemplo. El tatuaje confiere identidad, no es la identidad en función de lo que digo, y no es identidad en función de lo que soy, sino la identidad es lo que marca mi tatuaje.
Fíjense que nuestra civilización es la única civilización que separa cuerpo y mente de una manera espectacular, diría yo, incluso separa la noción de dolor, nuestra cultura es la única cultura donde el dolor no tiene ninguna connotación simbólica, y si entramos por esa vía, y eso interpela la intervención y seguramente ustedes lo ven, hay veces que le padecimiento subjetivo es tan fuerte que lo hago objetivo, y me corto y me lastimo mi propio cuerpo, y eso es lo que seguramente ven en los chicos que se tatúan o chicos que se cortan.
Yo recuerdo imágenes del servicio de adolescencia del hospital, donde uno se encuentra con brazos marcados, que no son intentos de suicidios, son cortes que cuando uno habla pregunta en función del por qué, la cuestión es la angustia era tan grande que necesitaba ser corporizada, pero si nosotros pensamos ahora sí, en situaciones de niños que viven en la exclusión, imaginemos la vida de un chico en un asentamiento, que vive en un monoambiente, que vive con 8 o 10 personas, esto los trabajadores sociales sabemos que es bastante terriblemente y lamentablemente es común, imaginémonos que ese chico no solamente esta viviendo en esas condiciones de hacinamiento, sino que duerme en esas condiciones de hacinamiento pasa la noche ahí, con frío, pasa la noche ahí con hambre, y a la mañana va a la escuela, entonces es muy difícil que pueda separarse su experiencia corporal y ser la mente y no el cuerpo, no se si soy claro ahí, entonces se actúa y esto muchas veces se presenta como problemas de conducta como problemas de violencia o como problemas de relación, donde juega la cuestión de la familia, pero también juega el contexto en términos de no determinantes, porque sino volveríamos al esquema de las ciencias naturales, pero si esta condicionando algo donde dicho así, rápidamente, el cuerpo es una experiencia inevitable, no lo puedo evitar, no puedo evitar seguir sintiendo hambre y seguir sintiendo frío, y no me puedo concentrar, no puedo hacer esta separación que en este momento estamos haciendo nosotros en el esfuerzo de la tarde después de comer.
Este punto me parece queda como para trabajarlo, da como para profundizarlo, incluso cuando se habla de los jóvenes de sectores populares, se habla de jóvenes que no tienen orden, y generalmente lo que más hay es orden, porque las peleas donde el cuerpo prevalece son muy regladas, el sentido de las marcas en el cuerpo también están muy regladas, y muchas veces se suprime o la falta de un orden simbólico puesto por la sociedad, se construye otro orden simbólico puesto por lo que la sociedad no quiere.
Se da mucho en el caso de las adicciones, por ejemplo. Si mira las cosas al revés y saca el protagonismo y la sustancia, lo que se va a encontrar y repreguntando en profundidad, es que el consumidor de drogas o el adicto, tiene su vida muy ordenada, pues toda su vida gira en función de las drogas, si hablamos del adicto, pero esto crece cuando caen los ordenes simbólicos de nuestra sociedad, esto que llamamos espacios de socialización de los que hablamos antes.
Entonces, son temas diría yo para trabajar, pero, la mirada al cuerpo me parece que es un tema que puede ser útil como para pensar la intervención y que puede servir para develar determinadas situaciones que a veces se tornan incomprensibles, y diría ahora sí cambiando de clase social, que esto no es solamente un tema de los sectores más castigados, expoliados de nuestra sociedad, esto atraviesa también a toda la sociedad, porque la persona que se hizo un número considerable de cirugías estéticas para parecer más joven, <<es el cuerpo>>, es su cuerpo antes que la mente, entonces la cuestión del cuerpo no tiene que ver diría yo, en esto de la percepción que hablamos antes, no solamente de los sectores más castigados, sino también como lo presentábamos al principio, atraviesa a toda la sociedad.

Nos encontramos en la actualidad con una sociedad manejada por adultos disfrazados de jóvenes, y donde lo que se valora es la actitud juvenil, se valora más la actitud juvenil que la sabiduría, en una abuela por ejemplo “que piola la abuela que sabe manejar internet, pero no se hace cargo del nieto”.
Y en este juego me parece surgen preguntas para la intervención, porque tal vez esto se resuelva de una manera de habilitación, porque esta abuela tal vez piense que lo más correcto, lo mejor para su nieto, es que su nieto la vea manejar internet, no es una cuestión que las abuelas se volvieron “malas”. Se trata de ver donde hay cuestiones de este contexto que dialogan con la intervención en forma cada vez mas intensa como trabajar lo que nos separa de la historia, de la sabiduría. Somos sujetos cada vez más desprendidos de la historia, de la identidad, y de ese punto de vista la intervención puede ser un dispositivo que haga ver aquello que cada sujeto tiene, que cada sujeto porta, en función de historia, de sabiduría, etc., etc.

Por otro lado y para ir cerrando, hay alguna cosas que me quedaron, pero tal vez las podamos trabajar en las preguntas, por otro lado la intervención en este contexto nos permite, nos obliga de alguna manera a pensar lo singular de la situación, ya no podemos pensar en poblaciones homogéneas, esta muy dicho ya en el campo de lo social, del trabajo social, desde hace bastante tiempo, los alumnos son todos diferentes, yo también soy profesor en la facultad, y también lo vemos desde esa singularidad, y también en la universidad parece esta idea y este imaginario, de qué alumno está preparando la escuela, y qué alumnos estoy llevando, esto de antes, el sujeto que construyó la escuela no es del todo bien recibido por la otra institución educativa que es la universidad. Lo mismo podría pasar con primaria y secundaria si ustedes quieren.

Es una invitación a la mirada singular, también es una invitación a la reconstrucción de ciudadanía, cuando el otro ve, cuando el otro recupera autonomía, termina recuperando ciudadanía, y vuelvo a lo que dije antes, no solamente el niño, no estamos hablando solamente de los jóvenes ni de los adultos, no solo es sujeto de derecho, sino también sujeto de deseo.

La Intervención como sentido estratégico creo que es importante ya lo mencionamos, y un punto más que pondría vinculado con la intervención que es la cuestión del compromiso ético, en el sentido de la necesidad de otorgarle a la intervención una capacidad reflexiva, si queremos salir de la ética indolora, yo soy enfático en se sentido, tenemos la necesidad de reflexionar sobre lo que hacemos, reflexionar sobre lo que hacemos es hacernos cargo de qué fue lo que hicimos y desde dónde lo hicimos.
Es decir mirarse hacia adentro, implica deliberar, del latín mirarse pensar lo que hicimos.
Creo incluso por lo que yo vengo trabajando en distintos ámbitos, de salud, de acción social de educación, se está valorando mucho la importancia de que institucionalmente se recuperen los espacios de reflexión, los espacios de encuentro, no como catarsis sino como tema concreto acerca de reflexionar sobre lo que se está haciendo. La reflexión ética básicamente implica revisar desde donde se interviene y para qué.

Por otro lado, y con esto voy cerrando, diría que intervención también es un lugar de formulación de nuevas preguntas, fíjense que con lo que estuvimos presentando rápidamente, pueden haber aparecido algunos interrogantes, y hay un tema que a mi me parece significativo, que tiene la intervención, que es el lugar de encuentro entre lo macro y lo micro, es el único lugar donde lo macro y lo micro se encuentran a partir de un común denominador que es el padecimiento, es decir cuando estoy frente al padre de un chico y ese padre es un desempleado, tengo el indicador de la tasa de desempleo pero estoy viendo el impacto de ese indicador en lo concreto y en el padecimiento subjetivo de ese otro, que se traduce en el padecimiento subjetivo y en la angustia de toda esa familia.
Lo que nos lleva a decir esto, para ir cerrando. Cuando intervenimos sobre problemas sociales no intervenimos solo sobre problemas sociales, intervenimos sobre el padecimiento que generan los problemas sociales, y esto implica diálogo, diálogo necesario entre las distintas disciplinas que intervienen. La palabra interdisciplina tal vez es una palabra gastada, debilitada, pero si creo que es importante retomar el diálogo y tal vez si pensamos un poco en la historia de lo interdisciplinario, talvez no haga falta estar todo el tiempo todos juntos sobre la misma persona, tal vez haya momentos donde si haga falta el diálogo, y momentos donde cada disciplina puede resolver desde algún lugar.
Eso es por los menos es mi experiencia recortada de trabajo en equipo unos cuantos años en una guardia, o en algunas otras instituciones, donde trabajé sobre todo con equipos de psicólogos y psiquiatras. Y ese lugar de lo micro que decíamos recién implica también, un lugar de construcción de agenda, porque cuando nosotros intervenimos hacemos visible un problema y ese problema se transforma por lo menos mínimamente en agenda institucional, aparece como algo que se des-cubre dentro de la escuela o dentro de la institución donde estemos.

Agregaría también, <con esto cierro la presentación>, que para mi la intervención es algo que no debe agregarle ni quitarle nada a ese otro, sino sencillamente hacer ver lo que tiene contextualizando la intervención en nuestro país, en un país que necesita recupera la historia. Un país que fue el país más inclusivo de América Latina, yo digo tal vez fue el país más inclusivo de América porque Estados Unidos nunca mostró claramente las cifras de distribución de la riqueza, y donde hay una historia de inclusión social, que implica una posibilidad que esto pueda volver a ser en algún momento.

Lo digo tal vez más, en diálogo con la filosofía, un desocupado argentino, no es lo mismo que un sin tierra brasileño, un sin tierra brasileño la idea de una sociedad justa y equitativa, es un sueño, es una utopía que está en el futuro y que alguien le va a prometer o que alguien le prometió en alguna campaña electoral. Un desocupado argentino, sabe que su padre, su abuelo su bisabuelo, trabajó, tuvo cobertura social y estuvo incluido.
Esto ocurrió, no estamos hablando en el aire, entonces si ocurrió, podría volver a ocurrir. Entonces me parece que es importante la cuestión de reconectar al todo con su historia desde cosas comunes, como puede ser la historia laboral, por ejemplo.

Agradezco la invitación y que me hayan escuchado después de esta tarde de calor y sol… hasta acá llegamos.

Preguntas y Respuestas

Néstor Artiñano: Si quieren hacer preguntas, pasamos el micrófono, sino repartimos papelitos y pueden hacer también preguntas por escrito.

Participante: Hola, soy Nora Sánchez, soy Inspectora de Psicología de Carlos Casares y Bragado donde no tenemos COF, los Centros de Orientación Familiar, pero estamos tratando de crearlos. Una de mis preguntas es en relación a estas intervenciones, usted dijo que intervenimos sobre el padecimiento de la gente, y ahí está uno de mis temores de siempre. Nosotros como equipos tenemos un límite en la intervención, y donde queremos coordinar con otros sectores, por ejemplo salud, tenemos muy pocos recursos para abordar el padecimiento, en el sistema público de salud, por ejemplo en los distritos donde yo estoy, hay por ejemplo muchos odontólogos y tres psicólogos, que eso también indica una mirada acerca de lo que ocurre en nuestra sociedad, o no querer mirarlo. Mis temores de intervención están centrados en hasta dónde llegamos en esta intervención sobre el padecimiento sin hacer daño.

Alfredo Carballeda: Bien. Yo cuando hacía referencia a la intervención, y la intervención no solamente al problema social, sino al problema social y padecimiento, a lo que me refería que históricamente la intervención se vinculó con la administración de recursos y no tuvo en cuenta la cuestión del padecimiento. O sea, es para tener en cuanta que la persona que tenemos adelante cuando está reclamando, cuando está demandando o cuando está frente a alguna situación que aparece en cualquier ámbito, en este caso sería una escuela, es alguien que padece el problema social.
Yo creo que es una redundancia, pero vale la pena plantearlo. Por otro lado aprovecho para plantear algo que no plantee en la exposición que tal vez responda un poco a tu pregunta.
Que tendría que ver con la dirección de la intervención, hacia dónde intervenir, en el contexto éste de crisis de solidaridad sistémica, esto que vos planteabas recién, lo que habla de una serie de incongruencias que uno las puede encontrar, no es un problema de la provincia de Buenos Aires, es un problema general, pero voy a esto. Tal vez la intervención también la podamos vincular con algo que es la recuperación de capacidades y habilidades, porque talvez el problema oculta capacidades y habilidades.
Entonces esto es un desafío, creo que en esto nos puede ayudar mucho la formación en pedagogía, nos puede ayudar mucho el trabajo social, nos puede ayudar mucho la antropología, nos puede ayudar mucho la psicología, pero yo me y les transmito la pregunta vinculado con esto, la pregunta es bastante sencilla, en estos últimos treinta años ¿cuántas capacidades perdimos como país, cuántos científicos no van a ser científicos por hambre, o jugadores de fútbol, o trabajadores, o médicos, o maestros, cuántos perdimos, o cuántos estamos perdiendo en este momento.
Entonces, eso implica digamos, también diría yo como desafío, la perspectiva de poder pensar la intervención también como algo que vaya a buscar la capacidad y la habilidad.
Yo una de las cosas que estoy haciendo, no recuerdo si Néstor la mencionó, pero esto es de ahora, estoy trabajando mucho con la Subsecretaría de Adicciones de la Provincia con Adicciones con capacitaciones, y una de las cosas que planteamos es este, el tema de drogas.
Es decir cuántos chicos que en este momento se están drogando y están en el fondo de una casilla, consumiendo –lo digo así bien dramáticamente- paco, podrían ser violinista del Colón dentro de 10 años, y no lo van a ser.
Entonces esto es fuerte. Pero no creo que nada se pueda hacer en este aspecto, creo que pensar desde el padecimiento es pensar desde la otra cara de la moneda en el sentido de buscar las capacidades y habilidades contextualizando este tema en las características propias de nuestro país, en las características propias de la Argentina. Hasta ahí llego. Es muy complicado.
Lo que vos planteas, reproduce lo que habíamos hablado, en el sentido de la dificultad, incluso de la dificultad de relación que debes de tener con los otros servicios, qué pasa por ejemplo con los CPA, a veces se relacionan, a veces no se relacionan, pero también tienen que ver con cómo armo mis contactos, y una ventaja que tiene el interior de la provincia de Buenos Aires es que se circula por lugares muy parecidos, y a veces es más fácil en ese aspecto el interior que el conurbano, en el sentido de la circulación. Pero a veces puede ser más difícil, porque de repente te puede aparecer un caso como el de Carmen de Patagones, y no apareció en el conurbano.

Néstor Artiñano: (pregunta de participante por escrito) En un mundo donde la desintegración se globaliza, ¿es posible la integración social de un país? ¿Se puede en el contexto actual?

Alfredo Carballeda: Yo creo que sí, es una cuestión de, digamos si el mundo se fragmenta va en su propia disolución, en su propia desintegración. Y agregaría, que después del 2001, no solamente por nuestra crisis, que fue una lección para todo el mundo, después de 2001 algunas cuestiones empiezan a cambiar en términos de la fragmentación social, era mucho más fácil presentar esta problemática de la fragmentación hace 5 años que ahora, era mucho más rápido cuando trabajaba esto, era como que se entendía más fácil, ahora es como más difícil de transmitir porque tal vez estén cambiando algunas cuestiones de contexto, porque no hay mucho escrito sobre eso, pero sí creo que la fragmentación se puede resolver y que la intervención tiene mucho que decir en ese punto.

La fragmentación se resuelve desde lo micro, no desde lo macro, solamente.
O sea la fragmentación social no se resuelve con una ley, se resuelve con una mejor distribución de la riqueza, pero también se resuelve con la reconstrucción de lo que se fragmentó. Yo me pregunto esto, siguiendo con esta pregunta, ¿si a partir de mañana mágicamente volvemos a formas de distribución que tenía Argentina en 1975, que era de las mejores del mundo, mejoraría la calidad de vida de todos nosotros, pero no se hasta dónde no tendríamos que seguir trabajando en función de la fragmentación del lazo.

Por supuesto que trabajaríamos mucho mejor, desde todo punto de vista. Entonces, no se si estoy contestando, creo que se va hacia una resolución, creo que la intervención tiene mucho que ver ahí, incluso un capitulo que prácticamente no hablamos que es la intervención comunitaria, el hecho de salir a trabajar en comunidad implica estar ahí, implica pensar lo comunitario desde otra perspectiva, no convocar a la comunidad para que venga, sino ir a la comunidad, implica la posibilidad que se está viendo de volver al casa por casa, la posibilidad de donde se puede, donde se puede porque hay lugares donde son e puede acceder todavía, o la posibilidad de trabajar con referente o con gente de movimientos sociales, que están trabajando en los barrios, y que muchas veces dan apoyo, a veces no, pero que muchas veces dan apoyo en estas circunstancias. Este es un tema bastante largo que yo trabajé mucho en la provincia de Río Negro, lo estoy trabajando ahora acá, en la provincia de Buenos Aires, pero la cuestión si me permiten decirlo, la comunidad, lo que clásicamente se llamó la comunidad, el barrio si lo decimos en el lenguaje más cotidiano, fíjense en los setenta, en la crisis y en el golpe, en la dictadura, se prohibió, a la gente de los barrios se le dijo “usted no salga porque desaparece o muere”, se le aplicó el terrorismo de estado, yo recuerdo en esa época estudiaba trabajo social, y teníamos prohibido trabajo comunitario.

Yo al trabajo comunitario lo había aprendido antes, por cuestiones personales, y lo aprendí después, cuando empecé a trabajar. Y después cuando vino la democracia, que se le dijo al barrio? “ustedes no saben, ustedes quédense en sus casa que el experto va a venir y le va decir qué es lo que tienen que hacer o el experto hace en la comunidad, que eran los famosos programas enlatados que se bajaban desde los organismo internacionales. Hoy creo que tenemos la posibilidad de habilitar a la comunidad.
Recordarles que pueden, recordarles que saben y recordarles que es necesaria, y ahí aparece de nuevo la cuestión de las capacidades y las potencialidades y, de sencillamente recordar, recordar que esto que ocurrió puede volver a ocurrir. Nuestro país es uno de los países que más formas de organización comunitaria generó en América Latina. Entonces eso está en la memoria colectiva. Mucha gente desapareció por esto. Mucha gente sufrió persecuciones por esto, y mucha gente quedó en la nada, en los noventa por esto, pero esto forma parte de la memoria.

Bueno, da para trabajar mucho, pero yo diría una intervención comunitaria que incluso, corto acá porque da para hablar un rato largo, ya en algunos otros países europeos se está empezando a trabajar comunitariamente, la llaman proactiva ellos, los ingleses, por ejemplo, donde el trabajo se hace en la casa. El equipo trabaja en la casa, por ejemplo en el campo de la salud mental, creo que vamos hacia eso, y que también dialoga con la cuestión fragmentación que hablábamos antes.

Néstor Artiñano: (pregunta de participante por escrito) Qué opina sobre el lugar que ha dejado vacío la mujer madre en el hogar, ¿no cree que afectó directamente a la funcionalidad familiar y a la salud y bienestar integral de los hijos?

Alfredo Carballeda: Yo diría que sí, dentro de lo que son las pautas culturales, digamos si nosotros volvemos al escenario de intervención una cosa es que la mujer madre salga a trabajar porque lo decidió, otra cosa es que la mujer madre salga a trabajar porque el marido quedó sin trabajo y no lo pudo decidir.
Lo hizo por obligación. No se si soy claro ahí.
Lo que implica, hay un trabajo que hicimos hace unos años vinculado con esto, si yo tomo la familia como una institución, me encuentro con la familia con crisis de legitimidad y crisis de representación. Las legitimidades se caen. ¿Dónde está la legitimidad de ese padre que hoy está desocupado? ¿Dónde está la legitimidad de ese abuelo que no sabe nada de internet y le estoy reclamando algún otro tipo de conocimiento? ¿Y dónde está la legitimidad de esa madre donde la sociedad me está diciendo que papá trabaja, que mamá va a quedarse en casa y que los cincos van a la escuela, y que se come en casa y que la escuela no es un comedor.

Todo eso creo que juega en función de mirar el escenario y los cambios que se producen en el lugar de la mujer.
Es decir la tercerización, la famosa tercerización de la economía trajo un cambio en los roles. Hay una psicóloga que seguramente conocen, que se llama Alicia Stolkiner que trabaja esto desde una categoría que ella utiliza mucho, que se llama matrifocalismo, y habla de la cantidad de hogares que tienen cabeza mujer en el conurbano bonaerense, pero no por decisión, hay es donde me hace ruido esta cuestión, y golpea y choca fuertemente con las pautas culturales, por necesidad y en condiciones precarias y en condiciones de desigualdad. Entonces esa mujer que fue a trabajar es más desigual que antes, cuando estaba en su casa y su esposo trabajaba. Creo que incorporar la noción de autonomía puede ser útil.

Néstor Artiñano: (pregunta de participante por escrito) Esta es menos complicada. ¿En qué hospital de Capital Federal se desempeña?

Alfredo Carballeda: Hospital de Emergencias Psiquiátricas Torcuato de Alvear. Es un hospital que está en el barrio de La Paternal, para los que conozcan la Capital, frente a lo que fue el Albergue Warnes, así hacemos un poco de historia. Es un hospital creado en 1910, cerrado por la dictadura militar. Tenía 1400 camas, y reabierto con 60 camas, en el año 1983, en los últimos meses de la dictadura. Hoy en día tiene 120 aproximadamente y queda solamente la parte de Emergencias Psiquiátricas.
Pero también queda la historia del hospital. Y el hospital tiene una cuestión novedosa, ya no tan novedosa porque tiene como 20 años, que ahora se está reproduciendo en la ciudad de Buenos Aires, que tiene un trabajador social de guardia de 24 hs, todos los días, y ahora esto se reproduce en los hospitales.

Néstor Artiñano: (pregunta de participante por escrito) Ese es un comentario, dice: Gracias por su aporte, coincidimos en que los adultos somos los primeros “adictos”, los que “nos cortamos” y después señalamos a los jóvenes como peligrosos. También en reconectarnos con la historia y al identidad.

Alfredo Carballeda: Bueno, gracias, la verdad que me voy a guardar el papelito, dice más sintéticamente que yo, a quién lo escribió después arreglamos los derechos de autor.

Participante: Usted habló de constituir sujetos de deseo. Cierto? Nosotros asistimos en muchas ocasiones a nenes con dificultades en la constitución subjetiva. A veces hasta fomentado desde dentro de las instituciones, indicamos la posibilidad de diagnósticos neurológicos, psiquiátricos, hay muchos con medicación, muchísimos, alarmante, tapando esto de constituirlos en un sujeto y mucho más en sujetos de deseo. Cuando vamos a la familia, nos damos cuenta que la familia no está en condiciones de poder sostener y de ver a este sujeto como sujeto, sino lo ve más como objeto. En ese camino tenemos un nene que está medicado, con un nene en estas condiciones, de qué manera podríamos abordar para empezar a destapar estas cosas?

Alfredo Carballeda: Coincidimos en lo que podemos llamar diagnóstico, medicalizadamente. Coincidimos con el diagnóstico. Yo creo que es necesario en este punto un abordaje familiar que tenga en cuenta estas cuestiones, sobre todo con cuestiones vinculadas con lo social, no con lo social de los indicadores, que los conocemos todos, incluso están a la mano, se pueden bajar de internet. Cuando decimos lo social también decimos una sociedad que psiquiatriza el conflicto, una sociedad que psicologiza la vida cotidiana, entonces es lógico que la demanda de los gabinetes sea cada vez mayor, y que la demanda a los servicios de salud mental, sea cada vez mayor.

La sociedad lee el problema en clave psiquiátrica, psiquiatriza el conflicto, entonces me parece que el tema es despsiquiatrizar y despsicologizar, porque lo que se genera, sobretodo esto se ve mucho en el mundo psi, yo pertenezco al mundo de la salud mental, trabajo allí desde lo social, pero trabajo allí.
Lo que genera por un lado una total omnipotencia y a los 5 minutos una gran desazón porque no se sabe qué hacer a partir de la demanda que se generó, entonces creo que es algo –utilicemos palabras postestructuralistas- a deconstruir esta idea que la sociedad tiene acerca de los problemas que padece que no casualmente están sesgados por lo psicológico y lo psiquiátrico, que impide ver la desigualdad social por ejemplo.
Pero esto es una cuestión de debate con la sociedad, por eso a mí me parece más interesante que un centro de salud, una escuela, en vez de debatir el embarazo adolescente, debata sobre la desigualdad. O si no quiero hacerlo tan extremo, en vez de debatir sobre embarazo adolescente, debatamos sobre los derechos de los jóvenes, o de los derechos de las jóvenes adolescentes embarazadas. La cuestión es cambiar un poco el eje de la discusión y del pensamiento, todavía tenemos muy impregnada la forma de pensar de los ´90, todos, obviamente me incluyo yo también, lo que implica en términos de intervención, ya que se nombró lo de las drogas y comenté que estoy trabajando desde la Secretaría, nosotros también pensamos por qué no pensar en que un paciente del C.P.A o un adicto como alfabetizador.
¿Porqué no?
Por qué no penar en los “peores del barrio” como se decía antes, haciendo teatro, o trabajando como promotores de salud? Eso ya se está haciendo. Y esta dando, no quiero dar resultados, está dando muchas satisfacciones, y está bajando el padecimiento, pero creo que es una cuestión de cambiar el eje de la discusión, no se hasta dónde, perdónenme que me extienda, digo hasta dónde haciendo la prueba, tal vez la convocatoria sobre un tema sea mucho más amplia que un tema trillado que son medicalizado, psicologizado, psiquiatrizado, entonces viene el experto que dice “no, según las estadísticas de los EEUU los chicos entre 6 y 7 años, son hiperquinéticos, porque ven 7 horas de televisión por día y comen cereales y van al Mc Donalds, está bárbaro, pero porqué no hablamos de lo que pasa, en vez de esto que puede estar pasando hablemos de lo que pasa, y yo creo que lo que más pasa es la desigualdad y la desigualdad la padecemos todos, desde los que están del lado de los que tienen ( ) y de los que están del lado de los que no tienen, desde distintas vías de comunicación. Quien haya leído la dialéctica del amo y el esclavo de Hegel, creo que esto se explica rápidamente.



* Datos sobre el autor:
* Alfredo Carballeda
Trabajador Social

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