El New York Times realizó un relevamiento sobre los “ruferitos”, estibadores de tejas sin protecciones adecuadas para defender su integridad física o laboral. Entre ellos, el prestigioso periódico encontró adolescentes de 15 años en este oficio.
Los niños techadores son una realidad en Estados Unidos. Escapan de la pobreza extrema en sus países, estos migrantes se desempeñan en este oficio porque es uno de los mejores pagos. Y esto se debe, entre otros motivos, por su peligrosidad.
El Departamento de Trabajo le informó al New York Times que unos 100 techadores pierden la vida anualmente. La mayoría son fallecimientos como consecuencia de las heridas que les provocaron las caídas. Como se supone que el trabajo infantil está prohibido, no hay estadísticas sobre estos casos en menores.
A esto se suma el problema de la subcontratación. Las empresas comienzan a subcontratar a firmas menores a medida que la tarea es más específica, y la cantidad anual de multas está por debajo del millar.
Para identificar el problema, el periódico tomó como hilo narrativo el caso de Antoni Padilla, hondureño de 15 años que cayó diez metros desde un techo hacia un piso de concreto, en Carolina del Sur. Era marzo de 2022.
Estuvo tres meses con el cráneo fracturado, un pulmón perforado y hemorragias por todo el cuerpo. Despertó y ningún centro de rehabilitación lo atendió porque no tenía seguro médico. Incapaz de hablar o sostenerse en pie sin ayuda, retornó al barrio de caravanas con su tío y su tía. Pero su tío falleció en un accidente vial mientras viajaba para conseguir el medicamento anticonvulsivo para Antoni. Ahora depende de su tía.
Quiere retornar, según indica la crónica del periódico, pero su familia hondureña intenta convencerlo en cada llamada telefónica para que se quede hasta que encuentren la forma de atenderlo. “Tienes que aguantar”, le dice su padre a Antoni, como final de la nota.
El caso de Antoni es uno de los 100 casos que investigó de menores trabajadores que se desempeñan en al menos 23 estados.
El estado de Iowa legalizó el trabajo a partir de los 14 años, incluye turnos nocturnos y tareas industriales