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Edición N° 27 - primavera 2002

11 de Setiembre de 1973 - 2002

Ultimas palabras de Salvador Allende (en mensaje al pueblo chileno)


Ultimas palabras de Allende (dedicadas a su pueblo)

Seguramente ésta será la última oportunidad de dirigirme a ustedes. La Fuerza Aérea ha bombardeado las torres de Radio Portales y Radio Corporación. Mis palabras no están dichas con amargura, pero sí con decepción. Y serán ellas el juicio moral contra aquellos que traicionaron el juramento que hicieron como soldados de Chile al legítimamente designado comandante en jefe..*

Ante estos hechos sólo me cabe decirle a los trabajadores: Yo no voy a renunciar! Colocado en un transito histórico entregaré mi vida por la lealtad del pueblo: Y les digo, que tengo la certeza de que la semilla que hemos plantado en la valiosa conciencia de miles y miles de chilenos no puede ser cegada para siempre..

Ellos tienen la fuerza y podrán avasallarnos, pero no pueden detener los procesos sociales, ni con el crimen, ni con las armas..

La historia es nuestra y la hacen los pueblos.

Trabajadores de mi patria:

Quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre, que solo fue el interprete de vuestro anhelo de justicia. Un hombre que dio su palabra de que respetaría la Constitución y la ley y así lo hizo.

En este momento definitivo, el último en el que yo pueda dirigirme a ustedes antes de que mi voz sea silenciada, quiero que aprendáis esta lección:

El capital extranjero y el imperialismo, unidos a la reacción, crearon, el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran con su tradición, la tradición enseñada por el general Schneider y reiterada por el capitán Araya, víctimas del mismo sector social que hoy espera en sus casas para reconquistar el poder por mano ajena y preservar sus granjerías y privilegios.

Me dirijo sobre todo a la modesta mujer de nuestra tierra, a la campesina que creyó en nosotros, a la obrera que reduplicó sus esfuerzos, a la madre que reconocio nuestro preocupación por sus hijos..

Me dirijo.. a las gente del campo,a los jovenes, los profesionales patriotas, los que hace dias siguieron trabajando contra la sedición auspiciada por "los colegios profesionales", colegios de clase para defender los privilegios de un sistema injusto.

Me dirijo a aquellos que cantaron y ofrecieron su alegría y espíritu combativo en la lucha social, a los obreros, a los trabajadores del campo, a los intelectuales, a aquellos que serán perseguidos, porque el fascismo ha estado ya presente en nuestro país durante muchas horas, con actos de terrorismo que volaron puentes y cortaron vías férreas, que destruyeron oleoductos y gasoductos, mientras aquellos que eran responsables de neutralizar estos actos permanecían en silencio.

- Eran cómplices -.

Es la historia la que los juzgará.

Seguramente "Radio Magallanes" será acallada muy pronto, y el tranquilo timbre de mi voz no llegará a ustedes.

No importa, seguiréis oyéndome. Yo estaré siempre a vuestro lado.

Mi legado permanecerá, digno de un hombre respetable, un hombre que fué leal a su patria.

La gente debería defenderse, pero no sacrificarse.

La gente no debería dejarse acribillar a balazos ni ser derribados, pero tampoco deberían dejarse humillar.

Trabajadores de mi país, he creído en Chile y su destino.

Superarán otros hombres este oscuro y amargo momento en el que las traiciones se utilizan para vencer.

Sigan ustedes sabiendo que, más pronto que tarde de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde marchen los hombres libres para construir una sociedad mejor.

Viva Chile!

Viva el pueblo!

Vivan a los trabajadores..!

Estas son mis ultimas palabras. Y estoy convencido de que mi sacrificio no será en vano. Tengo la certeza de que este sacrificio será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición.

Salvador Allende: Santiago de Chile, 9.20 de la mañana, 11 de septiembre de 1973.

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