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Edición electrónica

Edición N° 25 - otoņo 2002

Abordaje Social de la Malnutrición:
Vía para la Construcción de Capital Humano y Social.

Por:
González William
Muñoz Noris
Naranjo Carmen,
Nahr Edihovert (accaniaso@cantv.net)
*
(Datos sobre los autores)


La existencia de graves problemas y desajustes sociales en los países, muestran que no solo el crecimiento económico es la respuesta para alcanzar un desarrollo sustentable. La clave se encuentra en realizar acciones tendientes a crear y fortalecer el capital humano y social, lo cual conlleva a una redefinición de lo social como un ámbito de responsabilidad y coparticipación del Estado - sector privado y sociedad civil.

El propósito de esta ponencia es presentar como el abordaje social de la malnutrición, contribuye a la construcción y fortalecimiento del capital humano y social en una comunidad de alto riesgo. El abordaje social de esta problemática es realizado en comunidad y en la institución, como un proceso global que abarca tres fases interrelacionadas: evaluación, intervención y seguimiento de las familias atendidas.

Los resultados de la atención preventiva y curativa se basan en la labor educativa, concluyendo que no es posible aumentar el capital humano si no se cuenta con un nivel educativo y de capacitación laboral aceptable. En esta tarea surge la necesidad de realizar acciones conjuntas para crear una red de apoyo Interinstitucional que permita una atención más eficiente e integral donde cada uno asuma su cuota de responsabilidad y participación.

Introducción

Por mucho tiempo se pensó que la consolidación económica era la forma de alcanzar el desarrollo de los pueblos, se consideraba que los beneficios se revertirían sobre los sectores menos favorecidos y en situación de pobreza; hoy día no es un secreto que países con buen índice de crecimiento económico y tecnológico, presentan en su interior grandes desajustes sociales que hacen dudar del alcance de las metas del desarrollo.

La realidad ha demostrado que la perspectiva económica sola no da respuesta a los problemas globales del desarrollo, el crecimiento no es suficiente para mejorar las condiciones de pobreza y bienestar de los pueblos; para que el crecimiento se revierta en bienestar colectivo, es necesario integrar la dimensión de desarrollo social, vista desde la temática central del “capital humano y social”. Se considera que mejorando el perfil de la población, se fortalece el tejido social básico que impulsa de manera intangible el crecimiento y desarrollo de los países (1).

El Banco Mundial (1995), define la existencia de cuatro tipos de capital: el natural (recursos naturales), el construido (infraestructura, bienes de capital financiero, etc.), el capital humano determinado por los niveles de educación, nutrición y salud de su población y el capital social para algunos autores como Coleman (1990), Putnam (1994) y Baas (1997), entre otros, consideran que lo constituye la cultura, valores compartidos, confianza y cohesión social, su participación en organizaciones, redes de solidaridad e integración entre los distintos actores de la sociedad (2,3).

En la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social realizada en Copenhague (1995), el primer compromiso que asume Venezuela es “Crear un entorno económico, político y social que propicie, a todos los niveles, el desarrollo sostenible centrado en el ser humano” (1).

Este compromiso implica, que toda la sociedad tiene que ser objeto y sujeto de este desarrollo, sugiere la creación de mecanismos de integración y coparticipación a todos los niveles, Estado-sector privado-sociedad civil, focalizadas en el desarrollo del capital humano y social del país (4,5).

Desde este enfoque cabe mencionar la necesidad de desarrollar programas de acción dirigidos a promover la integración social, la responsabilidad de la familia en su función socializadora fundamental (1), considerando entre otros aspectos:

  • La elaboración de políticas sociales y económicas destinadas a satisfacer las necesidades de la familia, especialmente de los grupos más vulnerables.
  • El apoyo a las organizaciones y redes de familias y la participación en actividades comunitarias.
  • El apoyo a jóvenes en condiciones de pobreza, a fin de mejorar sus oportunidades económicas, educacionales, sociales y culturales.
  • La promoción de la estabilidad de la familia y ayudas para apoyarse mutuamente, particularmente en la crianza y la educación de los niños.
  • La reducción de la mortalidad y la malnutrición infantil.

    Puede afirmarse que la situación social de Venezuela y Latinoamérica no puede seguir siendo una responsabilidad absoluta del Estado, sino que su magnitud e implicaciones conllevan a todos los sectores a asumir compromisos reales, conjugando esfuerzos y recursos para la resolución de la problemática que frena el desarrollo social del país. Esto supone fomentar las capacidades de la población y un salto cualitativo en la eficiencia de nuestras instituciones (5,6).

    Dentro de esta perspectiva, el Centro de Atención Nutricional Infantil Antímano (CANIA), organización sin fines de lucro, que surge de la iniciativa del sector privado, concibe dentro de su misión el compromiso con el desarrollo social, a través de “la atención integral de la problemática nutricional y la identificación de los factores de riesgo, en la población pediátrica y mujeres embarazadas de la parroquia Antímano, así como en la producción de conocimientos en el área que permita una solución efectiva del problema y la formación de recursos humanos”.

    El objetivo de esta ponencia, es presentar una experiencia donde el abordaje social de la malnutrición, contribuye a la construcción y fortalecimiento del capital humano y social en una población de alto riesgo social, ubicada en la parroquia Antímano, comunidad urbano marginal de la ciudad de Caracas-Venezuela.

    El Abordaje Social de la malnutrición en CANIA
    El CANIA, en sus seis años de funcionamiento, ha acumulado una experiencia basada en criterios de eficacia, eficiencia y efectividad, generando aprendizaje sobre la problemática nutricional y su solución, manteniendo la posición técnica de sistematizar acciones, resultados, evaluar la calidad de procesos y sus impactos.

    Todo ello ha sido producto del esfuerzo conjunto de la gerencia, los diferentes profesionales y del personal de apoyo, cuya visión integral ha permitido el trabajo en equipos interdisciplinarios en la intervención comunitaria e institucional del niño y la familia con problemas de malnutrición.

    La conjugación de los saberes obtenidos en el cumplimiento de los objetivos operativos de asistencia, docencia e investigación, han dado como resultado la creación de nuevos escenarios de intervención, cambios en la estrategia de atención, diseño y producción de nuevas herramientas de trabajo, acordes a las exigencias de la realidad social existente, que se revierten en la población con el claro propósito de generar capital humano y social en la comunidad y dentro de la institución, en aras de construir una nueva sociedad.

    El conocimiento del ámbito local y familiar, no solamente ofrece una visión general de la situación, sino que posibilita identificar la causalidad social relacionada con la problemática nutricional, determinar el nivel de riesgo, el compromiso del grupo familiar en el tratamiento y en el mejoramiento de sus condiciones de vida.

    Todo ello producto del abordaje social en dos ámbitos de acción: comunidad e institución; la primera se realiza a través de la sectorización, el diagnóstico comunitario, despistaje nutricional y seguimiento de la población infantil de Antímano egresada del centro, mientras que en la institución el abordaje al niño y la familia, es un proceso integral que abarca tres fases estrechamente relacionadas: la evaluación social, la intervención y el seguimiento de la atención familiar a través de los controles sucesivos dentro de la institución y las visitas domiciliarias en la comunidad.

    En el abordaje comunitario la sectorización constituyó la estrategia fundamental de trabajo que permitió hacer un reconocimiento de los espacios o sectores que conforman la comunidad, identificando los recursos comunitarios e institucionales, estableciendo la delimitación geográfica y descripción física de cada uno de los sectores que quedaron plasmados en croquis o mapas (7).

    Las técnicas de recolección de información utilizadas en este proceso, fueron: la observación participativa, entrevistas con los habitantes de la comunidad, destacándose los líderes y representantes de organizaciones vecinales, así como las consultas de fuentes primarias (planos y documentos) proporcionadas por diferentes organismos públicos y privados. Para los fines operativos del CANIA, la parroquia Antímano quedó conformada por 23 zonas, divididas a su vez en sectores.

    Para el abordaje comunitario se contó con un grupo de personas con experiencia en el área comunitaria, residenciadas en la parroquia Antímano, quienes fueron formadas como Animadoras Comunitarias de Salud (A.C.S.) adscritas a la Coordinación Social del CANIA, capacitadas para identificar a niños y adolescentes en riesgo de malnutrición, promover los servicios ofrecidos por el Centro y apoyar en las actividades educativas.

    La estrategia de sectorización da paso a la identificación de los usuarios potenciales del centro, a la que se ha denominado Tamizaje nutricional en comunidad (8), proceso mediante el cual las A.C.S. aplican medidas antropométricas elementales (circunferencia del brazo izquierdo) para identificar los niños y adolescentes en situación de malnutrición. Esta acción se extiende hasta las instituciones educativas y de cuidado de niños, a organizaciones comunitarias y centros de salud, que solicitan jornadas de tamizaje o coordinan con el CANIA operativos de salud.

    La información recogida en ambos procesos facilitó la elaboración del Diagnostico comunitario (9) para obtener la caracterización de la parroquia, a través de un conjunto de variables e indicadores sociales, que abarcan desde la ubicación geográfica e histórica, la estructura social, las características de la población y sus respectivas condiciones de vida, hasta su estructura institucional - comercial y organizativa.

    El abordaje social en la institución comprende la evaluación social, la intervención y el seguimiento. La evaluación social del grupo familiar del niño con malnutrición, es la fase que permite recoger la información de la familia e identificar la problemática relevante. Abarca la entrevista inicial, el diagnóstico y la determinación del riesgo social (10).

    La intervención es la fase de acción propiamente dicha que responde a la problemática detectada y reconocida por la familia y el Trabajador Social, busca producir cambios en la situación, especialmente de aquellas relacionadas con la malnutrición. Esta intervención se desarrolla en dos formas: individual- familiar y grupal.

    La intervención social individual está dirigida a atender la situación coyuntural o problemática de la familia, para fortalecer y reparar en corto plazo su capacidad auto-organizativa, apoyando e integrando a otros miembros al tratamiento nutricional integral. La intervención grupal se basa en el programa educativo desarrollado en el ámbito comunitario e institucional, a través de talleres, charlas, carteleras, microfilms, entre otros.

    El seguimiento se realiza tanto en la comunidad como en la institución, llevando registro de las metas alcanzadas a través de las visitas domiciliarias e institucionales y las consultas de control

    La cuantificación de los alcances en la atención familiar y comunitaria, ha sido producto de la elaboración y revisión constante de los instrumentos de recolección de datos (evitando su rigidez y permanencia estática en el tiempo), ajustándolos a la realidad encontrada, diseñando estrategias para medición de factores de riesgo social asociados a la malnutrición, realizando la cuantificación y definición de diagnósticos sociales, flexibilizando la metodología de intervención cuya base fundamental ha sido la investigación-acción, transformando información cualitativa en indicadores medibles en términos de logros, cuya sistematización estimula y facilita la investigación en el área.

    Desde este enfoque, la información registrada y sistematizada tanto de la comunidad como de las familias intervenidas en el área social desde 1.995 hasta el año 2000, representa un insumo fundamental para la planificación de acciones, el establecimiento de objetivos y la definición de metas a lograr, facilitando a su vez la medición de los alcances de la institución y su impacto en la población usuaria, especialmente en las familias de la parroquia Antímano, que representan el 6% de la población de la capital del país según las proyecciones del Instituto Nacional de Estadísticas de Venezuela.

    Antímano, es una parroquia ubicada al centro-oeste de Caracas que comprende una superficie de 2095 hectáreas, habitada por 134.550 personas aproximadamente, según la última proyección del censo y el 50% de sus pobladores tienen más de 10 años de residencia en la zona.

    Es una comunidad que se identifica como industrial, comercial y residencial consolidada y heterogénea, con infraestructura física y dotación de servicios comerciales. Existen 40 industrias, 175 bodegas, 103 comercios, 51 talleres mecánicos. 38 estacionamientos, 24 ferreterías, 23 ventas de comidas, 19 carnicerías, 19 panaderías entre otros (11).

    Cuenta con dos (2) avenidas principales como vías de comunicación ubicadas en la parte alta y baja de la parroquia respectivamente, además de otras formas de penetración internas como calles, callejones y escaleras, existiendo algunos sectores que no se comunican entre sí debido a la autoconstrucción de muros de protección y/o delimitación entre un sector y otro. Igualmente los medios de transporte son diversos y modernos: metro, carro por puesto, autobuses, jeep, etc.

    Suele considerarse que en la parroquia Antímano, existen zonas homogéneas y heterogéneas, donde la comunicación física es el elemento diferenciador de la calidad de vida de las zonas bajas, intermedias y las “de arriba”. Las zonas intermedias son las más deprimidas al presentar problemas de transportes, carencias y deficiencias de servicios públicos (agua, aseo, teléfono), problemas de infraestructura, etc.

    El tejido social de la parroquia Antímano, está constituido por 35 iglesias, 27 asociaciones de vecinos, 20 organizaciones comunitarias y 57 organizaciones privadas prestadoras de servicios a la infancia, pero concentradas en las zonas de mayor accesibilidad vial o sectores más favorecidos de la parroquia, sin mecanismos de articulación o coordinación entre ellas; de 27 asociaciones vecinales, sólo funcionan 3 y con objetivos partidistas. En cuanto a las instituciones de educación y salud, sí bien están presentes en un número aceptable, no cubre las necesidades de sus pobladores, ni en cantidad ni en calidad (11)

    En lo referente a las características de las familias de esta parroquia que asisten a la institución (6.127), la mayoría son de tipo nuclear (61%), con predominio de la presencia de ambas figuras parentelas, en tanto que el porcentaje de madres y padres solos fue bajo (20% y 12% respectivamente), situación que podría constituir un elemento a trabajar en términos de capital social, tomando en cuenta la tendencia actual de pérdida de los valores y desmembramiento de la organización familiar, sin embargo la experiencia lleva a pensar que la conformación de las familias de Antímano, no explica en la mayoría de los casos, su problemática sociofamiliar y que la clave está en el deterioro de su función socializadora (12)

    En estos grupos familiares constituidos por un promedio de 6 miembros (3 adultos y 3 niños), el rol de jefe de hogar es ejercido por el padre en un 60%, quien funge como proveedor y figura de autoridad, seguido de la madre en un 20% y por la abuela en un 20% en los casos de familia extendida.

    En lo educativo-laboral, encontramos que en el 83% de los casos ambos padres tienen aprobado máximo la 2da etapa de educación básica (6 años de escolaridad), situación que se relaciona con la calidad de los empleos a los que tienen acceso, ya que aun cuando se ubican en el sector formal de la economía (62%) son obreros de baja calificación y remuneración, destinando el 80% de los ingresos obtenidos a gastos de alimentación; la figura masculina tiende a ejercer la responsabilidad económica, mientras que la madre esencialmente se dedica a las labores domésticas (53%), con poca participación en la distribución del presupuesto familiar (45% de los casos).

    El total de ingresos percibidos en la familia es insuficiente, generalmente alcanzan a cubrir solo el costo de una (1) canasta normativa de alimentos, motivo por el cual, según el método Líneas de Pobreza, se clasifican en “pobreza no extrema” el 41% y las familias que no llegan a cubrir el costo de una (1) canasta en 26%. Al comparar con el método Graffar Modificado, que incluye indicadores de educación, calidad de ocupación, ingresos y vivienda, las familias se encuentran distribuidos entre los estratos IV (55%) y V (40%).

    En el aspecto físico ambiental, el 61% de las familias residen en viviendas propias, tipo casa, de autoconstrucción, 90% posee servicios de eliminación de excretas, 60% agua por tubería y aseo urbano, pero con funcionamiento irregular o en la mayoría de los casos, en situación de deterioro.

    Este escenario evidencia la calidad del capital humano y social existente en esta comunidad urbana, cuyas características generales tienden a ser similares a otras parroquias del área metropolitana de Caracas.

    No es posible aumentar el capital humano si no se cuenta con un nivel educativo y de capacitación laboral aceptables, ni condiciones de salud y nutrición mínimas para potenciarlo. Por otra parte, el deterioro familiar, la falta de bases reales de organización y participación ciudadana, la poca articulación entre las organizaciones e instituciones locales para unificar objetivos, establecer prioridades y diseñar proyectos conjuntos de mayor alcance, tampoco permiten que el capital social desarrolle el capital humano de sus pobladores.

    Logros que Potencian el Capital Humano y Social

    La intervención social comunitaria e intra-institucional han potenciado el desarrollo del capital humano y social de la parroquia, evidenciando a la vez que en una comunidad con carencias económicas, el conocimiento de las causas de la problemática nutricional contribuye a su resolución. El factor educativo en la atención preventiva y curativa ha sido la base para los cambios propuestos.

    Los objetivos alcanzados en la comunidad y con las familias han sido producto de una intervención técnica, motivacional y orientadora que muestran logros sociales vinculados y mantenidos en el tiempo. Estos alcances obtenidos con y para la comunidad y la familia, contribuyen al fortalecimiento del capital humano y social de la parroquia, entre los que podemos destacar (13,14):

    Con la Comunidad:

    • Conocimiento de la realidad a abordar, lo que ha permitido realizar programas más acorde con las necesidades de la población logrando mayor participación de los mismos.
    • Determinación de la prevalencia de riesgo de malnutrición en la comunidad (34%).
    • Identificación de la población objetivo, 60.000 niños y adolescentes, de los cuales un 28% presenta problemas de malnutrición.
    • Realización de 158 jornadas de tamizaje en instituciones de la comunidad.
    • Establecimiento de alianzas estratégicas con las instituciones locales, condición indispensable para brindar una atención más eficaz, eficiente e integral a la familia y a la comunidad.
    • Elaboración de material bibliográfico denominado la “Sectorización Como Estrategia de Trabajo en CANIA”, el cual ha resultado de gran utilidad, como instrumento de consulta institucional, para otros organismos e instituciones y de transferencia de información a las familias y la comunidad.
    • Apoyo a las investigaciones de campo en el área comunitaria, entre ellas destaca “La Estimación del costo de la Canasta Básica de Alimentos de la familia de la parroquia Antímano”.
    • Realización de actividades educativas en las instituciones de la comunidad a través de charlas o talleres de sensibilización en la problemática nutricional.
    • Creación de espacios de información y orientación a la comunidad a través del periódico vecinal (CANIA en Comunidad) y carteleras informativas colocadas en lugares estratégicos donde se difunden mensajes para mejorar la situación alimentaria y nutricional de la población.
    • Apoyo para la conformación y/o fortalecimiento de la organización y participación comunitaria, como estrategia para impulsar la solidaridad y asociatividad con el fin de promover su rol protagónico en la comunidad.

      Con la Familia

    • Implementación de nuevas estrategias para incrementar el presupuesto familiar en el 52% de los casos.
    • Incorporación de miembros del grupo familiar al mercado laboral en un 45%.
    • Organización del presupuesto familiar destinado a la compra de alimentos en un 95%.
    • Participación de la madre en el presupuesto familiar en un 80%
    • Incorporación de adultos a cursos de capacitación laboral o su continuidad en la educación formal en un 50%.
    • Inserción de niños al sistema educativo formal en un 37%
    • Incorporación de los niños a programas de cuidado diario y guarderías en un 29%
    • Incorporación de otros miembros al tratamiento nutricional 91%, potenciando entre ellos lazos de cooperación y solidaridad.
    • Incorporación de algún tipo de mejoras en las condiciones higiénicas y físicas de la vivienda en un 100%

    La familia es el recurso más importante dentro del proceso de recuperación nutricional de un niño, siendo el sujeto y objeto de la intervención social para la construcción del capital humano y social. En éste marco, el elemento educativo es fundamental en el proceso de obtención de logros, tanto a nivel individual-familiar como grupal y comunal, es la herramienta vital para la prevención y tratamiento de la malnutrición y el crecimiento del capital humano.

    Existe la convicción de que, a pesar de las carencias económicas de una comunidad, un programa de recuperación nutricional basado en el conocimiento del árbol causal de la malnutrición y en el fortalecimiento de alianzas productivas, resuelve en gran proporción esta problemática; por ello, en esta labor participa todo el equipo interdisciplinario y de apoyo del CANIA, desde el personal de cocina hasta los coordinadores y la gerencia, trasmitiendo información y conocimiento a otros equipos y organizaciones de salud, a instituciones de educación y protección de niños, a la población usuaria del Centro y a otros residentes de las diferentes zonas de la comunidad de Antímano.

    El abordaje integral de la malnutrición en el CANIA, constituye uno de los elementos claves para alcanzar el desarrollo del capital humano, en lo que respecta a la nutrición y salud de la población pediátrica de Antímano. Sin embargo, esta tarea resulta difícil de lograr sin la participación de otros entes que contribuyan a la función educadora y de bienestar colectivo en la parroquia, en tanto que la malnutrición esta vinculada a hábitos alimentarios culturalmente aprendidos, aceptados y repetidos, al nivel educativo de los padres o figuras sustitutas en la crianza del niño, al nivel de calificación laboral, a la disposición de ingresos económicos suficientes y a las condiciones de habitabilidad y de acceso a servicios públicos adecuados y eficientes, entre otros.

    Debilidades del Abordaje Comunitario y Familiar

    • Poca articulación entre las organizaciones e instituciones locales para unificar objetivos, establecer prioridades y diseñar proyectos conjuntos.
    • La multiplicidad de los problemas vividos por las familias, limitan la comprensión y aceptación de la malnutrición y la obtención de logros de mayor alcance.

    Conclusiones:

    • La problemática social Latinoamericana no puede ser delegada exclusivamente al Estado. En las metas del desarrollo social todos los actores tienen una cuota de responsabilidad y participación.
    • El fortalecimiento del capital humano y social de un país son claves para lograr un desarrollo sustentable a largo plazo.
    • La visión global de la malnutrición en el CANIA ha favorecido su abordaje integral en el ámbito comunitario e institucional, focalizando su atención en la población más vulnerable, mediante la detección e intervención de los factores de riesgo influyentes en la problemática, promoviendo la búsqueda de mecanismos de articulación y coordinación local interinstitucional y comunal, donde según la problemática familiar detectada, cada uno asuma la cuota de participación que le compete y de esta manera obtener mejores niveles de bienestar e impacto.
    • La confiabilidad que la institución ofrece y los logros obtenidos hasta el momento con la comunidad y las familias usuarias, demuestran el aporte al desarrollo y fortalecimiento del capital humano y social de la comunidad.
    • La metodología de investigación -acción y la sistematización de los procesos han facilitado el conocimiento del capital humano y social de la parroquia Antímano y la focalización de estrategias de abordaje para la obtención de metas que en muchas oportunidades, han trascendido los objetivos de la institución.

      Propuestas:

    • Todos los sectores de la sociedad deben asumir la responsabilidad que les corresponde según el ámbito de acción en el enfrentamiento de la problemática social. Estado y Organizaciones No Gubernamentales, deben aliarse aprovechando los puntos fuertes de cada uno y minimizando sus limitaciones para alcanzar las metas del desarrollo social.
    • Es necesario desarrollar en la parroquia mayor capital social o potenciar el existente, generar confianza en las instituciones, crear o estimular mecanismos de cooperación y participación en las organizaciones locales colectivas, fortalecer la cultura y el conocimiento cotidiano acumulado.
    • Se requiere crear redes de solidaridad entre las instituciones, la comunidad y el Estado, como forma de obtener mayor información e impacto en la intervención, servicios eficientes, protección e influencia en las decisiones locales. En las metas del desarrollo social, todos los actores tienen una cuota de responsabilidad y participación.
    • Surge la necesidad de crear espacios de encuentros y de reflexión entre los profesionales del área social, que permitan el intercambio de experiencias y aprendizaje hacia la búsqueda de mayor integralidad en el abordaje social que estimule el desarrollo del capital humano y social, en aras de la construcción de una nueva sociedad.

    Referencias Bibliográficas

    1. Naciones Unidas. Cumbre mundial sobre desarrollo social. Copenhague, ONU, 1995; 94
    2. Klisksberg B. El rol del capital social y de la cultura en el proceso de desarrollo. Washington, DC.
    3. Klisksberg B. América Latina: una región en riesgo, pobreza, inequidad e institucionalidad social. Washington, DC, 2000
    4. SIC Revista. Debates y propuestas para el consenso. Caracas, Centro Gumilla, 1999; 609:386-432
    5. SIC Revista. Integración desafío impostergable. Caracas, Centro Gumilla, 1999; 612:50-96
    6. SIC Revista. ¿Y de la política social qué?. Caracas, Centro Gumilla, 1999; 616:242-288
    7. Centro de Atención Nutricional Infantil Antímano (CANIA). La Sectorización Como Estrategia de Trabajo en CANIA. Caracas, CANIA, 1999; 78
    8. Centro de Atención Nutricional Infantil Antímano (CANIA). Informe de Gestión. Caracas, CANIA, 1999.
    9. Mota Adela. Aproximación diagnóstica de la parroquia Antímano. En Boletín de nutrición infantil CANIA. Caracas, CANIA, 1999; 3: 14-19
    10. Naranjo Carmen, Martínez José y Otros. Manejo Nutricional del Desnutrido Leve y Moderado. Enfoque Interdisciplinario. En Boletín de nutrición infantil CANIA. Caracas, 1999; 3: 34-31
    11. Méndez Ch. Realidades socioeconómicas en la parroquia Antímano, Ensayo descriptivo. Caracas, CANIA-Coordinación Social, 2000; 5
    12. Naranjo C, Nahr E, Muñoz N, González W. Análisis de Indicadores Socioeconómicos. En Boletín de nutrición infantil CANIA. Caracas, 2000; 4: 42-49
    13. Centro de Atención Nutricional Infantil Antímano (CANIA). Logros del área social con familias de niños desnutridos, atendidos en el área de recuperación nutricional. Caracas, CANIA- Coordinación Social, 1997; 30
    14. Centro de Atención Nutricional Infantil Antímano (CANIA). Informe Estadístico Anual. Caracas, CANIA-Coordinación Social, 1995-2000.


* Datos sobre los autores:
González William
Muñoz Noris
Naranjo Carmen,
Nahr Edihovert

Licenciados en Trabajo Social, de la Unidad de Evaluación y Orientación del Centro de Atención Nutricional Infantil Antímano (CANIA).
Caracas-Venezuela. Ponencia presentada en el XVII Seminario Latinoamericano de Escuelas de Trabajo Social, Lima - Perú , Octubre 2001

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