Cielo y Tierra

Por Carlos Solero Resulta paradojal que, desde la antigüedad, la observación del cielo despertara curiosidad en la especie humana con evidentes efectos sobre la Tierra. Habitamos sólo una partícula del Universo, sin embargo, y como ha sido señalado con acierto se tornó una herida narcisista el hallazgo de Nicolás Copérnico de que nuestro Planeta no es el centro de este Universo, sino una pequeña porción de uno de los múltiples sistemas existentes. Desde la antigüedad, la mirada hacia la bóveda celeste generó debates, alentó mitos y leyendas. Los Egipcios, los Griegos, los Mayas y muchos otras culturas y civilizaciones miraron hacia arriba procurando comprender lo que ocurría aquí abajo. Galileo Galilei con su célebre telescopio puso en jaque a los poderes establecidos de su tiempo, fue perseguido y obligado a retractarse de sus descubrimientos por la Inquisición Vaticana. El Príncipe eclesial no admitió los estudios, Galileo con sabia obstinación afirmó “e pur si muove” (sin embargo se mueve, refiriéndose al movimiento rotativo y traslativo de Gaia, el Planeta en que estamos afirmados hace casi dos millones de años. Einstein, Heisemberg, S.Hawking, desarrollaron sus teorías y modificaron para siempre nuestras vidas y miradas de lo cotidiano. Los viajes espaciales, verdadera expresión de sabiduría son también elemento de disputa política. La Guerra Fría entre EE UU y la ex Unión Soviética fue una carrera tecnológica y militar cuya expresión que finalmente se sintetizó en el acople de las naves Soyuz y Apolo. Este acontecimiento, es un patético testimonio de lo que el sociólogo Herbert Marcuse denominó sociedad unidimensional, cargada de alienación, sometimiento de los pueblos al poder de los capitales y la ideología jerárquica. En el presente, continúan las expediciones espaciales. La crisis global en la que las potencias resuelven sus disputas por la hegemonía sobre los mercados con guerras en diversos continentes como América, Europa, Asia y Africa no detuvo la inquietud por el cosmos. EEUU, que como afirma E. Wallerstein, se perpetúa en su irreversible y largo declive y parece estar perdiendo terreno en la carrera por la conquista del espacio estelar a manos de potencias más prósperas como China y la Unión Europea. Lo anunció el presidente B.Obama, el mantenimiento de la maquinaria destructora terrestre implica la cancelación de los viajes tripulados hacia el espacio. ¿Cambio de rumbo? En modo alguno el jerarca se planteó que los múltiples recursos destinados al belicismo se orientarán a reducir las penurias de las víctimas del capitalismo de modo real y genuino. Rehén del complejo industrial militar, potencia sus deseos y los concreta. Bertrand Russell, célebre matemático y filósofo, afirmaba que los senderos hacia la libertad de los pueblos implicaban que ante todo una ética respetuosa de todas las especies vivas debía ser la brújula hacia la emancipación integral. Vivimos un acelerado proceso de tecnificación, que lejos está de haber mejorado la vida de cientos de millones de personas en el mundo que aun no acceden a la alimentación básica, el agua potable y la educación elemental. Prisioneros aún de quienes dominan la Tierra y pretenden también hacerse con el cielo.

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