¿Búsqueda de voluntariado o explotación de la buena voluntad?

Por Silvana Rodríguez En una nota publicada en el diario “Crítica de la Argentina”, se expone que De Narváez, “el empresario, que fue reelegido diputado nacional por Unión-PRO el pasado 28 de junio tras derrotar a Néstor Kirchner, busca suplir con voluntarios la falta de militantes.” Si bien a partir de lo expuesto en esta nota podrían intentarse analizar diversos y amplios ejes, en principio intentaremos detenernos en cuál es la intencionalidad e implicancias de esta propuesta y con ello, en la concepción subyacente de voluntariado. Desde una mirada un tanto ingenua, podría decirse que este funcionario pretende potenciar lazos de solidaridad, propiciar rupturas con el individualismo, aportar a unir en un contexto de imperante fragmentación… sin embargo, al procurar problematizar lo propuesto, podrían observarse algunas cuestiones que no se condicen en absoluto con estos supuestos. En primer lugar, entender que “los militantes” pueden ser reemplazados por “voluntarios”, si bien los primeros trabajan sin necesariamente recibir una remuneración a cambio, los ideales y fines que movilizan y nuclean a unos y otros son diferentes; y con ello son mayores o menores, los márgenes de interpelación de acciones, posiciones, propuestas, incluso es posible mayor o menor manipulación en función de intereses propios desde un discurso que tiende a “actuar” en miras a objetivos por el “bien común”. Es decir, es muy delgado el límite que diferencia el apoyo al voluntariado como movimiento con fines esencialmente solidarios; que explotar y “utilizar” este movimiento para fines netamente individuales. En este sentido, en la misma nota se aclara que “la convocatoria menciona como actividad específica de los voluntarios la recolección y distribución de ropa y alimentos en hogares y comedores comunitarios, así como asistir en la atención de comedores comunitarios, cocinando o sirviendo la comida, y brindar apoyo escolar a chicos de bajos recursos. Otros trabajos voluntarios pueden ser canalizados a través del acompañamiento a personas mayores necesitadas, el asesoramiento legal gratuito y la capacitación y asesoramiento ante situaciones de violencia familiar y chicos en situaciones de calle.” De esta manera, se pretendería suplantar el trabajo comunitario por el voluntariado. Es decir, que si bien habitualmente el primero se realiza voluntariamente por falta de recursos, es bien diferente ello en tanto circunstancia, a establecer el voluntariado como forma de trabajo. Esto de algún modo, podría constituirse desde diferentes matices y en el marco de distintos discursos, como una “nueva” forma de explotación absoluta”, si se quiere algo así, como la “evolución” de la esclavitud. Asimismo, a partir de la asignación de estas tareas, se puede observar el lugar asignado a lo social, resuelto a través de acciones aisladas, voluntarias, sumando simple paliativos, sin invertir presupuesto en la resolución de estas problemáticas, sólo explotando la buena voluntad de las personas con muy buenas intenciones. Y no sólo eso, sino la falta de reconocimiento y valoración de la necesaria incorporación de personas que cuenten con saberes específicos, de la falta de consideración de la constitución de equipos que contribuyan a resolver problemas sociales, desde una política integral que incluya la asistencia, prevención y promoción, y con ello, la necesaria inversión de presupuesto. En definitiva, una propuesta que pretende explotar voluntarios, que resuelvan con acciones fragmentadas y a un costo de frustración y desgaste emocional terrible, problemáticas sociales complejas que superan y desbordan a las buenas intenciones y voluntades. Es decir, resoluciones individuales para problemas estructurales. Fuente: Fuente: http://www.criticadigital.com/impresa/index.php?secc=nota&nid=27878

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