Burbuja y declive

A lo largo de la historia la caída de los gigantes ha sido el indicio de la emergencia de nuevos tiempos. Invocados por mitologías diversas los gigantes ostentan como característica principal su invulnerabilidad, Polifemo el Cíclope, Goliath, etc. Tuvieron su auge y un repentino e irreversible ocaso. Figuras surgidas de la imaginación encarnan las fantasías y delirios imperiales de poderes concretos y contundentes que asolan a la humanidad desde hace milenios. Escribe: Carlos A. Solero Ni los faraones egipcios, ni los jerarcas del imperio romano avizoraron su final, su estrepitosa caída y el paso al museo de la historia. El descalabro bursátil que está generando en todo el orbe el estallido de la burbuja financiera e inmobiliaria con Estados Unidos de Norteamérica no es más que la punta del iceberg de un proceso irrefrenable que muestra el declive del país del Norte como potencia hegemónica mundial. La desornada huída de las tropas norteamericanas de Vietnam en los años 70 no era más que el prólogo de una serie de fracasos que no ha cesado. Los compromisos morales de respeto a las libertades individuales se han ido quebrando y la principal potencia promueve y practica las torturas por doquier, la censura informativa y la corrupción de los funcionarios como algo inocultable. Los mercaderes del terror y las guerras no encuentran auditorios condescendientes que toleren su crueldad. La erosión del liderazgo imperialista deparará aun muchas sorpresas, quizá una de ellas sea el surgimiento de una era en la que los pueblos del Tercer Mundo recobren su iniciativa emancipadora y quede atrás la noche negra de aquellos a los que Franz Fanon llamó los condenados de la tierra. Carlos A. Solero Profesor de Sociología UNR

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