Ultrademocracia

Por Martín Yeza
Comparto con ustedes una pequeña reflexión al respecto de la Democracia, entendida desde el momento estático/electoral y sobre lo que sucede políticamente entre cada momento electoral (democracia dinámica o contrademocracia).
Creo que el sistema político que se ve a nivel nacional, provinciales y municipales -tal como existen hoy- son como mínimo defectuosos e incapaces de canalizar el potencial social que tenemos.
Es un desafío que no podemos desconocer y del que considero somos responsables de empezar a incorporarlo como problema.
No abundan las ideas propias, solo una intención de ello, traducido por un compilado de ideas ajenas (Rosanvallón, Mangabeira Unger) que creo son representativas de una realidad que se va imponiendo cada vez más con el crecimiento de la comunicación.

Cuando la paradoja surge,
el sistema muere.”
E.M. Ciorán en “El ocaso del pensamiento”


Este inicio no es el inicio.
Caprichosamente me gustaría empezar como lo hace Erich Fromm en su analítico libro “Psicoanálisis de la sociedad contemporánea” donde desafía “¿Estamos sanos?”.

Por eso, este inicio que no es el inicio hubiera preferido que empezara así:
¿Estamos en democracia?

Hago una primer advertencia, este no es un panfleto opositor en contra de ningún partido político, ni gobierno en particular, por el contrario es un panfleto que aspira a ser inspirador a favor de todos los partidos políticos y gobiernos en general.

¿Qué es la democracia?
¿Votar?
¿Elegir?
¿El poder en manos del pueblo?
¿El pueblo gobernado mediante sus representantes electos?
¿El menos malo de los sistemas políticos?

Voy a tomar un riesgo posiblemente irracional o alejado de la realidad por ser intuitivo, pero creo que el sistema político en el que vivimos desmoviliza a las sociedades, concentra el poder en élites, plantea debates absurdos y nos crea la farsa de que estamos como estamos por responsabilidad de cada ciudadano, lo cual es media verdad.

Es bien cierto y por una cuestión aritmética que la posibilidad de que todos nos gobernemos automáticamente, tomando cada decisión de cada cosa de modo continuo a través del voto, sería tortuoso, absurdo y seguramente un fracaso que terminaría en farsa manipulada(o tal vez no).

Es por eso que la representatividad es un elemento necesario de la democracia para que esta sea completa, pero ¿es suficiente? Yo creo que no.

Nuestra Constitución al respecto de la democracia es bien conservadora y aristocrática dice en el artículo 22: “El pueblo no gobierna ni delibera sino mediante sus representantes”.
Es un artículo fundamental.

Llamativamente también es la única referencia que se hace en nuestra Constitución a que el sistema sea democrático, es decir a la idea de “democracia” ya que después solo habla de la importancia de que los partidos políticos sean democráticos en su funcionamiento interno.

¿No tiene acaso suficiente mérito e importancia la palabra democracia como para que solamente sea mencionada de esta forma?

Incluso, profundizando creo que el artículo 22 merece un análisis aunque sea mínimo:

¿Qué significa que “El pueblo no gobierna ni delibera sino mediante sus representantes”?

Si yo le preguntara ¿Cuál es la parte importante de la oración, por cuál se inclinaría?

Al menos yo, me inclino por optar la primera parte.

El pueblo no gobierna ni delibera”, el resto es una excusa, en ningún lugar se habla de “elección del pueblo”.
Es toda una definición, bien clara y contundente.

Supongamos que somos todos tolerantes, que aceptamos esta escolástica constitucional que le dedica más palabras al poder del Jefe de Gabinete que a la democracia en sí misma (Menos mal que los políticos formalistas que dicen “Acá lo único que hay que hacer es respetar la Constitución” no tienen éxito)

Siendo generoso podemos decir que democracia es el momento electoral en que “el pueblo” elige a sus representantes (para no ser denso no pondré en discusión esta cuestión en este momento).

Entonces, si democracia es un instante electoral ¿qué es lo que sucede entre un momento y otro? ¿Es democracia?

En lo personal, he llegado a una conclusión producto de mi propia observación y experiencia en la participación política, más una doble influencia intelectual que representa esta visión y la necesidad por revertirla.

Por un lado Rosanvallón a quien considero un sublime diagnosticador representa intelectualmente una necesidad que surge de mi conciencia política y que se veía imposibilitada de suscitar racionalmente un concepto acabado de lo que percibo de la realidad.

Por el otro al Prof. Dr. Roberto Mangabeira Unger, quien a mi entender representa una forma creativa, atrevida e innovadora de pensamiento propositivo, con el horizonte puesto en la necesidad de darle calidad autóctona a una forma de pensar sistemáticamente la política en nuestra región.


Diagnóstico

La única verdad
es la realidad”
Aristóteles

Si la única verdad
es la realidad, entonces
lo que hay que preguntarse es
¿qué es la realidad?”
Krishnamurti en “La verdad y la realidad”

Rosanvallón advierte la dualidad necesaria de la democracia (para que sea completa) entendiéndola desde la necesaria confrontación entre programas electorales cuya aspiración a ser mayoritaria se define en el acto electoral, y por el otro lado lo que sucede mientras tanto. Bien podrían ser distinguidos entre democracia estática y democracia dinámica respectivamente.

Sobre este momento que sucede entre cada suceso electoral dice: “(…) estáconstituido por el conjunto de las intervenciones ciudadanas frente a los poderes (Manifestaciones, firmas de peticiones, expresiones colectivas de solidaridad, ONG, grupos de presión).
Esas diferentes formas de desconfianza se manifiestan fuera de los períodos electorales y representan lo que yo llamo "contrademocracia".
No porque esas formas de expresión se opongan a la democracia, sino porque se trata de un ejercicio democrático no institucionalizado, reactivo, una expresión directa de las expectativas y decepciones de una sociedad.
Junto al pueblo elector, también existe -y cada vez más- un pueblo que vigila, un pueblo que veta y un pueblo que controla”

Sin embargo, de la práctica de una buena contrademocracia también advierte que es muy fácil caer en un populismo y sostiene:

En ese proceso, la preocupación activa y positiva de vigilar la acción de los poderes y de someterlos a la crítica se transforma en una estigmatización compulsiva y permanente de los gobernantes, hasta convertirlos en una suerte de potencia enemiga, radicalmente exterior a la sociedad.
Esos impugnadores contemporáneos no designan ningún horizonte; su actitud no los lleva a una acción crítica creativa.
Esa gente expresa simplemente, en forma desordenada y furiosa, el hecho de que han dejado de encontrarle sentido a las cosas y son incapaces de hallar su lugar en el mundo.
Por otro lado, creen que sólo pueden existir condenando a las elites a los infiernos, sin siquiera intentar tomar el poder para ejercerlo”

Creo que es bastante elocuente y no hace falta ser más descriptivo, a esta altura el análisis se lo comparte o no, y en cada caso pueden imaginar el resto de los detalles porque en definitiva hace a la realidad. No hay mucho más que aclarar.

Propuesta

Si los que quieren cambiar todo
actúan como los que
nada quieren que cambie,
mejor que no hagan nada”
Arcibel Alegría en “El Juego de Arcibel”

El Prof. Dr. Roberto Mangabeira Unger nos lanza el desafío y dice que en Latinoamérica “padecemos de una enorme frontera de la imaginación”.

Ante esta ausencia de soluciones que el sistema burocrático propone para la construcción de democracia y alimentar la conciencia de transformación Unger propone un sistema de derechos totalmente innovador:

a) Primer Subsistema:
Derechos menores

  1. Derechos de inmunidad, es la seguridad individual del ciudadano rente al estado como elemento religioso en el sistema político del porvenir. Esta es una medida protectiva que debe ser fundamental en el squema de fomento de la participación ciudadana en la transformación e la realidad. Es una contraposición al sistema actual, en
    el que los protegidos son los políticos de el accionar ciudadano.

  2. Derechos e mercado, frente a la crisis del trabajo como factor ntural (o artificial, que no hace a la discusión aquí presente) de la redistribución de la riqueza surge este derecho. Es en palabra de Jean de Munck “consagrar una apertura democrática del capital social” como contralor del derecho a la propiedad privada (sin quitar su vigencia, sino equilibrándolo).

b) Segundo Subsistema:
Derechos principales

  1. Derechos de solidaridad, son los que están destinados a la regulación de la vida común. Con estos derechos se pretende dar fuerza a los hechos cotidianos que surgen de la interdependencia, y vulnerabilidad que surge entre unos individuos con otros. Darle al ciudadano común posibilidades flexibles desde lo jurídico para que sus intenciones sean desde lo jurídico una herramienta que potencie las posibilidades de los principios de buena fé, lealtad y responsabilidad.

  2. Derechos de desestabilización, su principal función es el impedimento de la petrificación social, prolongando y profundizando el derecho de inmunidad a partir de la posibilidad de desestabilizar lo que institucionalmente vaya en contra de aquello que quede protegido por los derechos de solidaridad y de mercado. Podrían funcionar de dos maneras: Desestabilización lo estatuido institucionalmente o desestabilizando las reglas de una práctica particular por costumbre.


No Conclusión

Nada concluye, esto es simplemente una invitación, un desafío a pensar si la forma en que vivimos ha explorado los límites de la democracia en el sentido positivo y propositivo de la misma, si hemos encontrado los mejores canales para potenciar las mejores ideas, aprovechando las cualidades más novedosas sin tener que apelar a instrumentos o herramientas importadas culturalmente bajo la nefasta y mediocre idea de:
“No hay nada más por inventarse, ahora con copiarse alcanza”

Los invito a contradecir esta idea y pensar mejores y mayores posibilidades de participación, con respeto, sagacidad y buena predisposición, nada grande puede hacerse desde el enojo, el odio y la tristeza y con intentarlo no perdemos nada ¿cierto?:

"El arte de nuestros enemigos es desmoralizar, entristecer a los pueblos. Los pueblos deprimidos no vencen. Por eso venimos a combatir por el país alegremente.”
Arturo Jauretche

Deje su comentario

Su comentario


+ 6 = 14