Por: Gabriella Breglia
Understanding Children´s Work Project
gbreglia@ucw-project.org
(Nueva York. Noticias de la OIT) Un estudio realizado por el Proyecto Entendiendo el Trabajo Infantil (UCW, por sus siglas en inglés), revela que existen grandes diferencias por sexo en el involucramiento de niños y niñas en actividades económicas en los países de América Latina y el Caribe. En nueve de los doce países en estudio (Colombia, República Dominicana, Nicaragua, Venezuela, Panamá, Honduras, El Salvador, Costa Rica y Brasil), la proporción de niños en el rango de 7 a 14 años de edad que participa en actividades económicas representa más del doble que la de niñas en este mismo grupo de edad y es casi el doble que la proporción de niñas que se registra en otros dos (Guatemala y Ecuador). Solo en Bolivia la proporción de niñas que participa en actividades económicas es similar a la de niños. La tasa de actividad económica para niños y niñas de entre 15 y 17 años es similar en los doce países.
Gráfico 1
Proporción de niños en actividades económicas es mucho más alta que la de niñas en los 12 países
Porcentaje de niños y niñas en actividades económicas, rango 7-14 años de edad, por sexo y por país

La brecha por sexo en la participación en actividades económicas se explica principalmente por la mayor participación de niños en el trabajo en el sector agrícola. En las zonas urbanas existen en general tasas más bajas de trabajo infantil y la diferencia por sexo entre niños y niñas trabajando es menor.
El hecho de que menos niñas trabajen no significa que haya más niñas que asistan a los centros educativos. Solo en Nicaragua y Colombia hay más niñas que niños que asisten a la escuela. En Guatemala y Bolivia la situación es inversa, mientras que en los demás países la tasa de niños y niñas que asisten a la escuela es similar.
Gráfico 2
Diferencia en la tasa de asistencia a los centros educativos por sexo en los 12 países
Porcentaje de niños y niñas que asisten a la escuela, rango 7-14 años de edad, por sexo y por país

En América Latina hay más niñas y adolescentes mujeres que hombres realizando trabajo doméstico en casa propia. La proporción de niñas y adolescentes mujeres que realizan tareas domésticas durante al menos 14 horas semanales es mucho más alta que la de hombres en nueve de los países donde existen datos sobre este tipo de trabajo infantil (Gráfico 3). Solo en cuatro países (República Dominicana, Guatemala, Honduras y Nicaragua) gran parte de las niñas y adolescentes realiza tareas domésticas durante al menos 28 horas semanales. En tres de estos países (a excepción de República Dominicana), el porcentaje de niñas y adolescentes que trabaja al menos 28 horas es mucho más alta que el porcentaje de niños y adolescentes hombres.
Gráfico 3
Porcentaje de niños, niñas y adolescentes que realizan trabajo doméstico durante al menos 14 horas semanales
Rango 7-14 años de edad, por sexo y por país

Gráfico 4
Porcentaje de niños, niñas y adolescentes que realizan trabajo doméstico durante al menos 28 horas semanales
Rango 7-14 de edad, por sexo y por país

En los nueve países, el trabajo doméstico se da más en las zonas rurales. La brecha entre niñas y adolescentes mujeres y niños y adolescentes hombres es también más grande en estas áreas. La escasa infraestructura de servicios de agua y energía implica que se dedica más tiempo en oficios como la recolección de agua y combustible, que son tareas realizadas típicamente por niñas y mujeres.
La diferencia por sexo en la tasa de participación en trabajo doméstico y el trabajo en mercados aumenta con la edad. Esto refleja las diferencias entre hombres y mujeres en su transición de la adolescencia a la edad adulta, un camino definido en gran parte socialmente (se espera que niñas se dediquen a los oficios de la casa y que los niños trabajen en la agricultura o en trabajo asalariado). La participación de niños en actividades económicas en comparación a la de las niñas aumenta con la edad, al contrario de lo que sucede con el trabajo infantil doméstico.
Una parte relativamente pequeña de los niños, niñas y adolescentes de entre 7 y 14 años de edad tiene una doble carga; por ejemplo, participan durante al menos 14 horas semanales en actividades económicas y realizan tareas domésticas durante otro tanto. Solo en tres de los nueve países con datos disponibles (Guatemala, Honduras y Nicaragua) el grupo con doble carga es cuatro puntos porcentuales más alto que la población infantil en su totalidad. En los tres países, la proporción de niños y adolescentes hombres que realiza tanto actividades económicas como trabajo doméstico es más alta que la de niñas y adolescentes mujeres. Las tasas de doble carga son más altas en el grupo etario de 15 a 17 años. En Guatemala, Honduras y Nicaragua estas tasas exceden el 10% del total de niños, niñas y adolescentes.
Hay más niñas y adolescentes mujeres que hombres que realizan trabajo infantil doméstico durante más de 28 horas semanales, pero es mucho mayor la proporción de hombres con menos de la edad mínima de admisión al empleo que participa en actividades económicas. Sumando los dos grupos, el porcentaje de niños y adolescentes hombres trabajadores es más alto en todos los países excepto en Guatemala. Sin embargo, la brecha por sexo es menor cuando el único criterio para medir el trabajo infantil es la edad mínima.
Gráfico 5
Porcentaje de niños, niñas y adolescentes que participan en actividades económicas (mínimo 1 hora por semana) o tareas domésticas
Rango 7-14 años, por sexo y por país

Datos de los países seleccionados señalan un grupo adicional de niños, niñas y adolescentes inactivos y con doble desventaja porque no asisten a la escuela y no acumulan la experiencia laboral que algunos trabajos pueden ofrecer. En El Salvador hay más niños, niñas y adolescentes inactivos que participando en actividades económicas. El grupo inactivo es también grande en Guatemala y representa un 15% del total del grupo de 7 a 14 años. En el resto de países donde existen datos, es relativamente pequeño el grupo de inactivos de entre 7 y 14 años. Aunque parece que existen más niñas inactivas que niños, la diferencia por sexo es pequeña, con la excepción de Guatemala.
Entendiendo las decisiones de las familias respecto al trabajo y la educación
Para el diseño de políticas es fundamental entender cuáles son los efectos de las decisiones de familias para involucrar a sus hijos e hijas en el trabajo infantil –los efectos en los niños, niñas y adolescentes, en la familia y en la comunidad- y cómo estos efectos cambian por sexo.
Las decisiones de las familias sobre trabajo infantil y educación dependen del ingreso del hogar, de los beneficios esperados de la educación, del costo de la educación y de las características y preferencias de las familias, así como de otras variables que determinan el valor relativo del tiempo que los niños, niñas y adolescentes dedican a diferentes actividades. Además, literatura empírica reciente ha demostrado la importancia de la estructura de la familia y la presencia de otros hijos e hijas en la toma de decisión sobre el trabajo infantil.
El análisis econométrico permite identificar con más detalle los factores que influyen en las decisiones de las familias sobre trabajo o educación. La tabla 1 brinda un resumen de los efectos marginales calculados de acuerdo con un modelo de regresión probit bivariable para tres variables: ingreso del hogar, educación de la madre y acceso a agua. Este resumen demuestra la dirección del efecto (i.e., efecto negativo, positivo o nulo de la variable sobre las actividades de los niños, niñas y adolescentes) y si es más fuerte para los niños o las niñas.
Tabla 1
Resumen de los efectos marginales de acuerdo al bivariate probit*

Un aumento en el ingreso familiar aumenta la probabilidad de asistencia a la escuela y disminuye la de trabajo infantil.
El acceso a agua reduce las probabilidades de que los niños, niñas y adolescentes trabajen y aumenta la de que asistan a la escuela. El acceso a agua también reduce la probabilidad de que niños, niñas y adolescentes sean “inactivos” (no trabajan y no estudian), que no es extraño dado que este grupo incluye niños y niñas que realizan oficios domésticos como la recolección de agua.
Hijos e hijas de madres que han recibido educación tienen más probabilidades de asistir a la escuela y menos de participar en actividades económicas, con la excepción de Venezuela, donde la educación de la madre y el trabajo infantil tienen una correlación positiva, y en El Salvador, donde la educación de la madre tiene una correlación positiva con el trabajo infantil y negativa con la asistencia a la escuela.
Las diferencias por sexo en la intensidad de estos efectos están claramente a favor de los hombres. La influencia del ingreso, educación de la madre y acceso a agua en la participación en actividades económicas es mayor para los niños que para las niñas en todos los países, excepto en dos. En República Dominicana la variable educación de la madre tiene más influencia en el trabajo infantil de las niñas, y en Bolivia, el ingreso familiar influye de igual manera en trabajo de niñas y niños.
La influencia de las tres variables en la asistencia a la escuela es mayor para hombres que para niñas y adolescentes mujeres, con la excepción de cuatro países: la educación de la madre en Costa Rica y República Dominicana; el acceso al agua en El Salvador; y el ingreso familiar en Honduras. Esta tendencia es menos clara para niños, niñas y adolescentes “inactivos”, que incluye quienes dedican tiempo considerable a realizar oficios domésticos.
Estos resultados indican que las políticas dirigidas a niveles de ingreso, educación de madres y acceso a agua tendrán más éxito en el aumento de las tasas de asistencia a la escuela y en la reducción del trabajo infantil en niños. Estos resultados se refieren a la participación en actividades económicas, en las cuales hay más niños invulcrados. Sin embargo, la dirección de los efectos no cambian cuando se aplica una definición ampliada de trabajo (i.e., actividad económica y tareas domésticas).