La historia recién comienza a escribirse,
porque definir al niño como sujeto de derecho y crear las condiciones
sociales para su cumplimiento no es fácil. Nos obliga a todos a
re-significar el valor de la vida, desde los temas más simples hasta la
dramática realidad de saber que son cientos los chicos que aún están en
poder de apropiadores, herencia de la última dictadura militar.
Por ello, popularizar los derechos del niño fue meta de un largo
quehacer que aprendí junto a los chicos de la Escuela Nº 2 de Villa Gesell,
y que se enriqueció en los gestos cotidianos de mis compañeras de
trabajo. La propuesta de este Cuadernillo es la de compartir la
Declaración de los Derechos del Niño adoptada por las Naciones Unidas
en 1959, a través de la genialidad de Quino y su maravillosa "Mafalda".
Son diez artículos que invitan a una profunda reflexión sobre la dignidad
del ser humano.
Al inicio de esta página para Internet coloqué un deseo de Mafalda,
Guille, Susanita, Felipe, Manolito, Miguelito y Libertad -los "chicos" de
Quino- de construir una sociedad mejor. Si "algún zanahoria nos perdió
los planos" o se niega a dibujarlos, quiero responsabilizarlo del llanto
de Víctor porque no tiene documento de identidad, de Pamela que no oye bien
y se olvida de las letras, de Gonzalo porque el cinturonazo del "viejo
le arde en el lomo", de María Cristina que cuida hasta las 5 de la mañana
a sus hermanitos hasta que la mamá vuelve de trabajar, de Julián que va a
trabajar en el palenque, de Augusto que volvió a la escuela y al comedor,
de María Belén que sueña con una casa como un castillo muy blanco y muy
lindo donde vive una princesa muy feliz.
En la esperanza de estar cuidando a los constructores de un mundo
libre de injusticias renuevo el compromiso. Hasta la victoria. Siempre.
Virginia Casas
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