
Algo habrán hecho
Imagen repetida que nos golpea con esa frase de terror: "algo habrán hecho". Mientras se juzga a represores ya ancianos, nuevos secuestros y torturas se suceden con total impunidad, quizás esperando a ser juzgados dentro de 30 años.
Fotografía publicada por el diario Clarín (4-02-2010) con el siguiente epígrafe: "PRESENTES. Durante el juicio oral y público a Reynaldo Bignone y otros seis jefes militares que comandaron los centros de detención ilegal de Campo de Mayo durante la dictadura . (Emiliana Miguelez)" |
En noviembre de 2009 comenzó en Argentina el primer juicio oral y público contra el represor y ex presidente de facto Reynaldo Bignone (de 82 años) por delitos de lesa humanidad contra 56 personas ocurridos en Campo de Mayo. Luis Bonomi, abogado querellante añadió que son enjuiciados además otros “siete represores y se revisarán 40 casos de desaparición forzada de personas, tormentos y homicidios”. El letrado se quejó por el retraso de la justicia en realizar juicios integrales y “ al paso que vamos los genocidas no serán juzgados nunca”.
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El caso Bru
De: Asociación Miguel Bru, http://www.ambru.org.ar
El 17 de Agosto de 1993 desapareció Miguel Bru, de 23 años. Estudiaba periodismo en la Universidad de La Plata, Argentina.
Miguel vivía en una casa tomada, con varios amigos con quienes conformaba una banda de música. Allí ensayaban y hacían reuniones. Ese lugar se produjeron dos allanamientos ilegales muy violentos y a punta de pistola, a cargo de personal de la Comisaría 9ª de La Plata, con la excusa de que los vecinos habían denunciado ruidos molestos, la primera vez, aunque nunca se supo quién fue el denunciante, y la segunda aduciendo un supuesto robo a un quiosco que nunca existió. La policía nunca reconoció estos hechos.
En el allanamiento rompieron varios instrumentos y se llevaron a algunos detenidos, sin encontrar rastro alguno de lo que buscaban. Miguel, creyendo que se protegía, luego de consultarlo con su madre, denunció al personal policial.
A partir de esa situación, comenzó a ser víctima de un hostigamiento constante, lo amenazaban diciendo que si no retiraba la denuncia lo matarían, lo insultaban, lo perseguían a paso de hombre con sus autos, incluso en presencia de su novia y de sus amigos.
Un día fue a cuidar la casa de unos amigos que vivían en el campo a 50 kilómetros de la ciudad de La Plata y desde entonces nunca más se supo de él.
Su ropa y bicicleta aparecieron colocadas con prolijidad a orillas del Río de la Plata, cerca de la casa que Miguel había ido a cuidar.
La policía no quería tomar la denuncia por su desaparición en ninguna de las comisarías donde peregrinaba su madre y tampoco quería buscarlo.
A poco, se despejaron las dudas: Miguel era otra víctima del atroz accionar del personal policial.
COMPLICIDAD JUDICIAL
La policía contó con la complicidad del juez que entendía en la causa, Amílcar Vara, quien se negó a vincular la desaparición de Miguel con la actividad del personal policial y públicamente aseguró “mantengo la íntima convicción de que Miguel está vivo”.
Incluso llegó a decirle a Rosa Bru, sin fundamento alguno, “sospecho que se ha ido con alguna chica a Brasil”.
El juez Vara no volcaba en los expedientes las declaraciones que vinculaban a los policías con el hecho. Mantuvo la carátula de la causa como averiguación de paradero y no le permitió a Rosa Bru participar en la causa como particular damnificado, alegando que “si no hay cuerpo, no hay delito”. Sus fundamentos iban cayendo a medida que se aportaban más pruebas que incriminaba a la policía.
Finalmente, los familiares y amigos de Miguel consiguieron que fuera sometido a un jury de enjuiciamiento para ser destituido al comprobársele irregularidades en 26 causas distintas en las cuales estaba involucrado personal policial.
De ese modo la causa pudo avanzar. Gracias a las declaraciones de seis detenidos en la Comisaría 9ª, pudo saberse que Miguel Bru fue ingresado en esa seccional el 17 de agosto de 1993, entre las 23:00 y 24:00.
Los presos, al escuchar los gritos de Miguel, espiaron por las ventanas de sus celdas y vieron cómo era torturado hasta la muerte con la práctica denominada del submarino seco, esto es golpes en el estómago con una bolsa de nylon en la cabeza que produce asfixia.
Se realizó -además- una pericia caligráfica sobre el libro de guardia de la seccional, en el que se asienta la entrada y salida de detenidos. En él había sido escrito el nombre de Miguel Bru y luego borrado y agregado el nombre de otro detenido.
En 1995, luego de la declaración de los testigos, la justicia dicta la prisión preventiva a uno de los policías, el sargento Justo López –que ya tenía numerosas denuncias por abusos y violaciones de todo tipo en la dependencia de asuntos internos de la fuerza.
Finalmente, en 1996 se ordena la detención del subcomisario Walter Abrigo, del comisario Juan Domingo Ojeda y de los efectivos Jorge Gorosito y Ramón Cerecetto.
En mayo de 1999 comenzó el juicio oral y público.
En él fueron condenados a prisión perpetua los policías Justo José López y Walter Abrigo, acusados de tortura seguida de muerte, privación ilegal de la libertad y falta a los deberes de funcionario publico.
En 2003, la Suprema Corte Bonaerense dejó firme la condena a ambos ex funcionarios policiales. El entonces comisario de la 9ª, Juan Domingo Ojeda, fue condenado a dos años de cumplimiento efectivo de la pena, pero recuperó su libertad con sólo ocho meses de prisión, al igual que el oficial Ramón Cerecetto.
La Asociación Miguel Bru continúa exigiendo el procesamiento de los y las policías que estaban en servicio en la Comisaría 9ª la noche del 17 de agosto de 1993, por considerarlos cómplices del hecho, así como la investigación penal al primer juez que entendió en la causa, Amílcar Vara.
El cuerpo de Miguel sigue sin aparecer hasta hoy, pero su muerte pudo comprobarse a través de pruebas indirectas. El cuerpo del delito puede configurarse sin la aparición del cadáver, ya que pueden considerarse otros elementos de juicio, como en este caso la pericia caligráfica sobre el libro de guardia y los testimonios de los detenidos en la Comisaría 9ª.
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Secuestros, tortura y muerte en democracia
La madrugada del 31 de enero de 2009, Luciano Nahuel Arruga -de 16 años de edad- fue secuestrado por la policía del Destacamento de Lomas del Mirador.
Testigos afirman que estando detenido en el Destacamento fue golpeado salvajemente.
Hasta el día de la fecha no sabemos nada de Luciano.
En su inicio la causa estuvo a cargo de la fiscal Castelli de la UFI Nº 7 de San Justo.
Desde un primer momento la familia de Luciano le pidió a la fiscal que siga la pista policial ya que este había recibido reiteradas amenazas por parte de los policías que llegaron a ponerle un arma en el pecho.
Luciano, como todos los chicos humildes del barrio era constantemente hostigado por la policía.
A pesar de la presión de la familia (que llego a presentar 3 escritos en la fiscalía), la fiscal Castelli tuvo durante 35 días dormida la causa, siguiendo pistas ridículas y declaraciones de chicos de 12 años de edad tomadas ilegalmente en sede policial.
Finalmente y debido a todas estas irregularidades la Fiscal General decide apartarla de la causa, que recayó en manos de la UFI Nº 1 a cargo de la Dra. Cejas.
Luciano ya había estado detenido en el Destacamento de Lomas del Mirador, el día 21/09/08 desde las 09:00 hs hasta entrada la noche. Cuando sus familiares se acercaron hasta allí pudieron escuchar los gritos de Luciano mientras era golpeado por la policía.
Cabe aclarar que este destacamento no posee instalaciones para albergar detenidos y Luciano permaneció todo el tiempo en la cocina de esta CASA DE DETENCION ILEGAL, instalada por vecinos en alerta VALOMI .
Desde ese día las amenazas policiales fueron permanentes y culminaron con la desaparición de Luciano.
En medio de la nueva ola de reclamo de seguridad, el caso de Luciano es un acabado ejemplo del accionar asesino de la maldita bonaerense.
El plan político de De Narváez, Duhalde y sus punteros políticos zonales (VALOMI) es la reincorporación de cinco a diez mil “sin gorra” (policías apartados de la bonaerense por causas de corrupción, juego clandestino, trata de mujeres, apremios ilegales, etc)
Familiares y amigos de Luciano exigimos su aparición con vida.
Publicado en marzo de 2009 en la página http://lucianoarrugadesaparecido.blogspot.com
Luciano Arruga, el nuevo Miguel Bru
Artículo de Candelaria Schamunn (26/03/2009) para el Diario Critica (http://www.criticadigital.com/impresa/index.php?secc=nota&nid=21908)
Sospecha. La familia dice que "la policía limpió la escena del crimen: la lavaron a manguerazos".
"Estoy con un amigo". Eso fue lo último que le dijo Luciano Nahuel Arruga a su madre Mónica antes de salir de su casa del barrio 12 de Octubre en Lomas del Mirador. Cuatro horas después, desapareció. Desde el 31 de enero pasado no hay rastros de él. La familia apunta al destacamento policial de Lomas del Mirador: se basan en el accionar policial porque un testigo que estuvo detenido el mismo día de la desaparición de Luciano dijo haberlo visto en la comisaría de la zona "con muchos golpes y muy mal. Lo golpearon hasta matarlo". Vanesa Arruga sostiene que su hermano era constantemente perseguido por la policía que "siempre lo paraba en la calle por portación de cara, lo maltrataban y agredían verbal y físicamente".
En la madrugada del sábado 31 de enero, Luciano fue a visitar a Oscar, un amigo del barrio. Al llegar a la puerta tocó timbre, pero cuando Oscar fue a atender Luciano ya no estaba en la vereda. "Hay vecinos que lo escucharon gritar 'no quiero agarrar eso, no es mío'", dijo su hermana Vanesa Orieta.
El 28 de febrero Luciano cumplió 17 años. Vivía en una casilla humilde de Lomas del Mirador con su madre y dos hermanos: Mario, de 13, y Mauro, de 10 años. A la tarde se juntaba con los amigos. Según su hermana "no estaba metido en ningún quilombo". Había decidido arrancar la secundaria. En una pierna se había tatuado el nombre de su hermana, "Vane", y en el brazo izquierdo la letra "M", de mamá.
"Si se confirma que Luciano estuvo detenido en la comisaría estamos ante un caso parecido al de Miguel Bru (un estudiante de periodismo de 23 años desaparecido en 1993, que murió torturado en una comisaría platense según se probó en un juicio oral y público). Luciano era menor y no podían tenerlo detenido. Pasa muchas veces que a la policía se le va la mano y luego hacen desaparecer el cuerpo", dijo Pablo Pimentel, abogado de la familia Arruga y miembro de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) de La Matanza.
Luciano siempre volvía a dormir a su casa. Pero la noche del 31 de enero no regresó. Entonces su madre hizo la denuncia en el destacamento de Lomas del Mirador. Vio cómo el policía le tomaba testimonio. Firmó el documento pero no le dieron una copia. "Cuando mi mamá llegó a casa le pregunte si le habían dado un duplicado de la declaración y me dijo que no. Enseguida fui a buscar el documento a la comisaría y le habían agregado cosas que ella no había dicho. Por ejemplo que mi hermano fumaba marihuana y que tenía antecedentes por robo", dijo Vanesa.
Luciano estuvo detenido en septiembre del año pasado por averiguación de antecedentes. En esa oportunidad, contó que los policías lo habían golpeado y le habrían dicho "vos, negrito de mierda, vas a terminar en un zanjón".
"Las amenazas eran constantes. Un día le pusieron la 9 milímetros en el pecho y le dijeron 'negro, quedate quieto porque si no te lo vuelo'", explicó la hermana.
Los familiares también declararon que a los pocos días que Luciano desapareció pintaron algunas paredes de la comisaría. "Cuando fui a buscar la copia de la declaración de mi mamá había un oficial que con una manguera limpiaba las paredes. Limpiaron la escena del crimen", dijo Vanesa.
La causa cambió de fiscal y avanzó. "Cecilia Cejas hizo en tres días lo que Roxana Castelli no hizo en 35. Ahora se designó un grupo especial de investigadores que no tiene nada que ver con la policía local. Esperemos que haya novedades en los próximos días", explicó Pimentel.
El destacamento de Lomas del Mirador fue inaugurado el 26 de septiembre de 2007 por el pedido de Valomi (Vecinos en Alerta de La Matanza). "Los familiares de Arruga me acusan de que yo tengo algo que ver con la desaparición de Luciano porque yo inauguré el destacamento. No quiero opinar sobre este tema porque no tengo buena relación con la familia. Siento mucho lo que está pasando. Acá, en Lomas del Mirador, no hay ningún chico amenazado", dijo Gabriel Lombardo, presidente de Valomi.
En la marcha que se realizó el 6 de marzo en Lomas del Mirador para reclamar justicia por la muerte de Hernán Landolina, familiares y amigos de Luciano asistieron a pedir lo mismo. Llevaron carteles que mostraban la foto del joven desaparecido pero quedaron a un costado. "Cada vez que las cámaras de televisión enfocaban la foto de mi hermano, Lombardo se ponía como loco. Este señor miente. Es verdad que hay pibes amenazados por la policía: hace poco un amigo de Luciano estaba juntando cartones y un policía de Don Bosco lo paró y lo obligó a que se volviera al barrio de él. El chico respondió que estaba trabajando, el cana sacó el arma lo apuntó y le dijo: 'Pendejo, el horno no está para bollos, tomatela o te tiro", explicó Vanesa.
"Ya hubo antecedentes en La Matanza de torturas y muerte dentro de una comisaría. En la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de La Matanza hemos recibido denuncias de familiares que sus hijos son usados por la policía para robar", declaró Pablo Pimentel. "Estamos trabajando en la búsqueda del chico. La gente sabe que lo hemos buscado por los lugares que frecuentaba. Lo que se tenga que investigar que se investigue. Acá no hay nada raro", aseguró el teniente primero de la Departamental de Lomas del Mirador, Ariel Herrero.
"Hablando con los familiares de Luciano nos llamó la atención la similitud con la desaparición de Miguel, porque en este caso también hay un testigo que lo vio detenido adentro de la comisaría. Estamos en un momento muy difícil: antes cuando había una persona desaparecida salía en todos los medios; ahora la información es ignorada y escondida. La gente pide más policías, pero resulta que en cada hecho hay un efectivo involucrado. Poner más policías en la calle no es la solución", Rosa Schonfeld, madre de Miguel Bru.
Los familiares abrieron una cuenta de mail: dondeestaluciano@gmail.com para recibir información sobre el caso. |
El caso Barzábal
El 10 de enero de 2007, Darián Barzábal fue atrapado por el policía en disponibilidad Luis Doratto, cuando lo descubrió robando su propia casa con otro cómplice. Doratto persiguió al dúo y dio alcance a Darián, logró dominarlo, lo esposó y lo dejó tirado en el piso, donde lo golpeó según declararon testigos. Luego, lo entregó detenido al patrullero de la Comisaría 3º del barrio Los Hornos de La Plata, que acudió a su llamado. Hasta ese momento, según el propio Doratto, el chico tenía las manos esposadas por detrás de la espalda y estaba desarmado. A cargo del patrullero estaban los dos sargentos, Christian Gutiérrez al volante y Santiago Regalía en supuesta custodia de detenidos.
El chico subió golpeado pero vivo al patrullero y lo sacaron muerto con la cabeza agujereada por una bala policial. En el libro de guardia no figuraba la detención, y en el patrullero apareció un arma calibre 22 que los policías alegaron era el arma que intentó sacar Barzábal. La versión se deshizo cuando se determinó que el arma había pertenecido a un vecino fallecido el 9 de octubre pasado y que quedó bien guardada en algún cajón de la comisaría.
El fiscal Delucis pidió la prisión preventiva del ex sargento Regalía. La autopsia dice que apoyó su arma en la cabeza del chico antes de gatillar. Quedó desvirtuada la versión del forcejeo.
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