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Periódico de Trabajo Social y Ciencias Sociales
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| 1976 - 24 de marzo - 2006
Pero también recordaremos los 15 años de aquel grito de Burzaco en el que empezamos a construir una nueva experiencia del movimiento obrero, y los 10 años de haber dejado de ser Congreso para pasar a ser una Central de Trabajadores.
Con esas banderas, precisamente, estaremos yendo con la verdad, una verdad que dice a gritos que nuestros inolvidables compañeros perseguidos, torturados, asesinados y desaparecidos, no dieron su vida solo por trágicas circunstancias adversas del momento o porque sus nombres fueron hallados en una libreta. Ellos pelearon por un ideal, por una sociedad distinta, con la dignidad de aspirar a ser miembros de una Nación soberana, con equidad, con justicia, sin hambre y libre de las ataduras del imperio y sus multinacionales. Y porque ese era el ideal, y porque a través de las luchas desplegadas durante años los que queríamos el cambio íbamos acumulando fuerza, es que las fuerzas armadas tomaron las riendas del gobierno y desataron como jamás antes el terrorismo de Estado.
Hoy, observados a la distancia, podríamos valorar mejor a aquellos tiempos, tiempos durísimos de persecuciones, de terror, pero también de resistencia y heroicidad. No olvidamos a los 30.000 desaparecidos, los crímenes aberrantes, los secuestros, no olvidamos a los grupos de tareas irrumpir a sangre y fuego en nuestros hogares, en nuestros trabajos. Y porque tenemos memoria, y porque queremos verdad, decimos que las Fuerzas Armadas fueron el brazo ejecutor, de un exterminio fundamentado en un proyecto de dominación cultural -para borrar las utopías de cambio- y en un estratégico plan de consolidación del poder económico concentrado para la instauración sin tapujos, sin medias tintas, del neoliberalismo.
Por eso, a treinta años del golpe, seguimos señalando, con más fuerza todavía, que también hay responsables ideológicos y políticos del genocidio, y empresarios que a través del poder multiplicaron sus riquezas. Sin embargo, sobre ellos no ha caído la justicia.
La resistencia
Hasta que llegó aquel histórico 30 de marzo de 1982 donde desatamos el paro, la movilización y recuperamos la Plaza de Mayo para el pueblo. Ese fue el principio del fin, el inicio de un nuevo momento donde de la resistencia pasábamos a la ofensiva antidictatorial.
Víctor de Gennaro, secretario de la CTA, recordaba al valorar aquellos días: “Queremos recuperar nuestro orgullo de resistentes, el orgullo de ser parte de los que derrocamos a la dictadura y recuperar la memoria de nuestros caídos, de nuestros mártires, y reivindicar su proyecto de vida”.
Los trabajadores fuimos una fuerza esencial de la resistencia. Es así que el 67% de los detenidos-desaparecidos fueron trabajadores, por eso más de medio millón de exiliados y presos políticos fueron trabajadores, “y por eso - reflexionaba De Gennaro- nos sentimos orgullosos de pertenecer a la clase trabajadora argentina, que fue la que derrotó a la dictadura militar”.
Por su parte, Ricardo Peidro, secretario de Derechos Humanos de la CTA, nos señalaba que “en este aniversario nosotros reivindicamos el proyecto de vida, los objetivos, los sueños de los compañeros de la resistencia que lucharon por construir un país mejor. Muchas veces las motivaciones de los compañeros quedaron invisibles a las miradas generales como si la dictadura no hubiese tenido resistencia. Sin embargo, la resistencia de los trabajadores existió y fue heroica. Por lo tanto, en este aniversario rescatamos esa resistencia, no solamente a los compañeros como víctimas, como mártires, sino que levantamos sus banderas, ellos querían una sociedad distinta a la que conocíamos, había un ansia tremenda de liberación. Y el golpe apuntó contra eso, a quebrar la organización popular, a romper los lazos de solidaridad y a tratar de obturar toda esa potencialidad trasformadora que se había logrado acumular a lo largo de tanta lucha”.
La denuncia
Las fuerzas armadas fueron el brazo armado de un modelo económico sostenido por empresarios que tenían nombre y apellido. Ha sido evidente la complicidad de las grandes empresas, tal los casos del Ingenio Ledesma -que prácticamente facilitó camiones e infraestructura para secuestrar a compañeros-, o los casos como Ford en cuyas dependencias funcionaba un centro clandestino de detención y tortura, los casos de ejecutivos de grandes empresas que hacían el señalamiento de los compañeros integrantes de las comisiones internas, tenemos los crímenes contra compañeros de Mercedes Benz, de Fiat, de Astarsa o de Acindar en Villa Constitución, en los terrenos del hospital Posadas -como en otros tantos ejemplos- se había levantado un campo de exterminio, y hay muchísimos otros casos.
Para la CTA, el golpe no fue un mero capricho de un grupo de militares fascistas que un día se despertaron y decidieron quedarse con el gobierno. Fue la consecuencia de un proyecto estratégico de dominación económica y cultural. “Hoy -reflexionaba Peidró- se quiere hacer recaer la cosa solamente en los militares, y a esos militares, por supuesto, les cabe la cárcel ya, pero lo que hay que decir, además y sobre todo, es que los responsables del golpe son los mismos que hoy tratan de impedir que se distribuya con equidad las riquezas que genera la Argentina. Para ellos, entonces, no es conveniente que se muestre su responsabilidad profunda en los sucesos, y tampoco que se divulguen los objetivos de cambios sociales y políticos que tuvo la lucha. Los compañeros no fueron secuestrados y desaparecidos simplemente porque estaban en alguna agenda, sino porque tenían sueños, objetivos, políticas, querían construir otro país. Y en este treinta aniversario, queremos desde la CTA poner el acento en eso”.
En este 24 de marzo, previo al 7º Congreso Nacional de Delegados de la CTA, las aspiraciones de una nueva sociedad por las cuales dieron su vida los compañeros son las banderas de millones, “pero el triunfo mayor lo lograremos cuando sepamos construir ese país que soñaron nuestros compañeros”, indicó el secretario de Derechos Humanos de la Central.
“El 24 -expresa finalmente el secretario de Derechos Humanos de la CTA- debe haber una conmemoración popular masiva a lo largo y ancho del país, en cada plaza, en cada barrio, y para eso los compañeros están organizando la movida, una movida donde, sobre todo, reivindicaremos a los compañeros caídos por su resistencia y su vida militante para conquistar una Argentina con equidad, con justicia y soberana. Y reivindicaremos la lucha y la resistencia a la dictadura, porque la dictadura no cayó sola, la tumbó el pueblo, los trabajadores”.
Artículo publicado en el periódico 30 de la CTA.
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