En 2002 realizamos una selección de artículos e información, frente a la preocupación creciente de ver a los jóvenes estigmatizados y culpabilizados como responsables de delitos en un marco de desmoronamiento de las bases sociales de convivencia, colocados así en la mira de la represión policial.
7 años después nos encontramos con un recrudecimiento de situaciones en las que la única opción parece ser el tratamiento policial y violento hacia los jóvenes.
En la provincia de Buenos Aires (Argentina) rige desde el año 2005 la Ley de Promoción y Protección de los Derechos de Niños y Adolescentes (N° 13.298), que tiene basamento en la Convención sobre los Derechos del Niño que cuenta con rango constitucional en Argentina.
La nueva Ley reemplaza el régimen del Patronato del Estado por un sistema de promoción y protección integral de derechos respecto a las personas
menores de 18 años considerando al niño/a y adolescente sujeto de derecho y no objeto de protección.
El trabajo de poner en ejecución esta nueva ley ha sido arduo y desigual en los distintos ámbitos sociales y políticos, y nos animamos a señalar que luego de un interesante avance, estamos frente a un retroceso peligroso que ha promovido -entre otras cosas- un vacío que hace más vulnerables aún a nuestros jóvenes.
Actualizamos hoy este dossier con el tratamiento de un caso testigo (que por otro lado se repite en el vasto escenario de nuestra América) que nos coloca frente a un Estado que incumple la Ley, que genera medidas de caracter inconstitucional, que castiga a quienes debe proteger, que se desliga de las responsabilidades que le son otorgadas -legal y moralmente- en el origen mismo de su poder.
Se trata de una situación generada a partir de la puesta en práctica de un Decreto provincial que permitía a la policía detener en comisaría (y por varias horas) a menores de edad. En un año, la Justicia pasó de declarar la inconstitucionalidad de esa medida a convalidarla plenamente para "ni interferir en la división de poderes".
Ampliamos el dossier con el ánimo de invitar a no aceptar esta situación que convalida un nuevo avasallamiento de los Derechos Humanos.
Por lo demás y lamentablemente, la selección realizada en 2002 no ha perdido vigencia:
SETIEMBRE DE 2002
La violencia recrudece.
Pareciera que la impunidad de quienes deberían ejercer la fuerza para defender a la sociedad y la usan para reprimirla y mantenerla "callada" no tiene límites.
Y son los jóvenes -como siempre- quienes se convierten en su blanco preferido...
No se trata de la casualidad, no se trata de casos aislados, no se trata de errores ni de excesos. Estamos frente a un plan sistemático de desmoralización y desmovilización popular.
Hemos actualizado esta sección con los dos casos más recientes. Dos sobre cientos.
El asesinato de Ezequiel Demonty, obligado a arrojarse a las aguas del Riachuelo por policías de la Federal argentina luego de ser brutalmente golpeado, demuestra que no se trató de un error.
Se dejan huellas para que el suceso se conozca, se haga público, para que la brutalidad produzca temor y desmovilización.
Estamos frente a un nuevo avance de las fuerzas represivas.
La agudización de la explotación económica cierra solamente con represión.
La sociedad debería mostrar unidad y guardar celosamente su más preciado bien: la vida de su juventud.
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- Represión policial
- Escuadrones de la muerte
- Intimidación
- Maltrato
- Desnutrición
- Hacinamiento en institutos oficiales
Parece que las víctimas producidas por las desigualdades económicas no alcanzan.
Y vienen por más...
Los Estados nacionales han sucumbido en manos del poder financiero internacional. Millones de seres humanos hemos sido marginados de todo bien. Para no hablar con eufemismos, deberíamos decir que nos han robado lo que era nuestro por derecho.
Los niños constituyen el punto más vulnerable. Y sin embargo...
Esta selección de artículos pretende aportar a un tiempo de reflexión sobre la violación a los derechos de los niños, la marginación creciente, la intimidación policial, la persecución y asesinato por los "escuadrones de la muerte" (policiales o parapoliciales), el hacinamiento en institutos de detención, los intentos para penalizarlos cada vez a más temprana edad, etc., etc.