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Nixon confirmó fraude en las elecciones uruguayas de 1971

Por Andrés Capelán
Comcosur

ALAI-AMLATINA, 09/05/02, Montevideo.
Un documento del Departamento de Estado estadounidense, desclasificado después de 31 años, revela que el fallecido ex presidente de Richard Nixon le confesó al primer ministro británico de la época, Edward Heath, que Estados Unidos participó en el fraude electoral uruguayo de 1971 que impidió el triunfo del Partido Nacional, encabezado entonces por el también fallecido Wilson Ferreira. El objetivo final del fraude era lograr la reforma de la constitución que posibilitara la reelección del autoritario presidente en ejercicio, Jorge Pacheco (Partido Colorado, claro). El Lobby colorado-militar-estadounidense no logró ese objetivo, pero de todas maneras el fraude alcanzó para mantener al Partido Colorado en el poder.

En efecto, el 29 de noviembre de 1971, el Partido Colorado ganó la elección, superando por unos 12 mil votos al Partido Nacional. Dentro del partido ganador, la fórmula más votada fue la encabezada por Juan Bordaberry, quién dos años después se efectuaría un autogolpe con el apoyo de los militares. En ese entonces, el Partido Nacional denunció graves irregularidades en los comicios, como ser la desaparición de urnas, la aparición de urnas con más votos que votantes o más votantes que inscriptos, y la sustitución de sobres de votación.

Wilson Ferreira retiró la confianza al ministro del Interior, reclamó la intervención de las Fuerzas Armadas en el control de los resultados electorales, y acusó a la Corte Electoral de actuar como "comité político del Partido Colorado". Sus delegados en la esa Corte se retiraron del organismo por mantener diferencias de criterios, y presentaron una denuncia penal por "sustitución de votos en el escrutinio definitivo". De todas maneras, el 14 de febrero de 1972, la Corte Electoral desestimó el reclamo y proclamó a Juan Bordaberry como presidente. Según relata el hijo de Ferreira, Juan, esto fue posible debido a que un representante del Partido Nacional en la Corte Electoral cambió su voto por una embajada. "La elección no se perdió por 12 mil votos sino por uno sólo," reflexionó.

El senador nacionalista Carlos Pereyra compañero de fórmula de Ferreira en 1971, atribuyó el fraude a "una maniobra doméstica", pero no descartó la influencia de los Estados Unidos. "¡Que en aquellas elecciones hubo irregularidades, yo no tengo la más mínima duda!" señaló Pereyra al diario "La República". "Sabemos que en Brasil existía una enorme preocupación y que incluso estaba preparando una posible invasión al Uruguay, según los resultados electorales que se dieran", recordó. Sobre la participación de Estados Unidos en el fraude, dijo no tener conocimiento, pero que de todas maneras, ello "no sería de extrañar, vista la influencia que los Estados Unidos han mantenido en distintos países de América".

Por su parte, el ex dictador Juan Bordaberry calificó al fallecido Richard Nixon como "un viejo mal de la cabeza", y consideró que "Esto es realmente un agravio al Uruguay y al pueblo uruguayo, que ha sido protagonista de una larga tradición de honestidad electoral". Para el violador de los derechos humanos, este tipo de información "tiene el objetivo de quitarle legitimidad al gobierno que, a partir de esas elecciones, combatió y derrotó la revolución anarquista y tupamara". El golpista dijo también -no sin cierta lógica- que "que Estados Unidos, que también tiene sus trapitos para ventilar internamente, nos ponga en una picota internacional, como un país capaz de un fraude electoral, es realmente un agravio al Uruguay y al pueblo uruguayo".

El golpista explicó que "La idea de fraude, accidentalmente salió de Ferreira Aldunate, que había perdido las elecciones. Yo tenía cierta amistad con él y lo traté durante varios años, pero creo que Ferreira Aldunate se obnubiló con la pérdida de las elecciones y recurrió a esto del fraude, lo que fue un daño muy grande para el Uruguay, como lo puede seguir siendo si los periodistas le siguen dando manija". "Si se le quita legitimidad al gobierno en el cual yo fui electo, indirectamente se le está quitando legitimidad a todo lo que se hizo para luchar contra la guerrilla tupamara y la anarquía que traía", concluyó.

El general (r) Líber Seregni, entonces candidato presidencial por el Recién creado Frente Amplio, dijo que de todas maneras no cree que se haya cometido un fraude electoral en 1971, aunque sí remarcó la "clara y abierta intervención de Estados Unidos conjuntamente con Brasil, que lo denunciamos en su momento". El gran temor de Estados Unidos y la derecha uruguaya era por un eventual triunfo de la coalición de izquierda comandada entonces por Seregni. A tales efectos, se llegaron a movilizar hacia la frontera con nuestro país tropas y blindados del ejército brasileño. El Frente Amplio y el Movimiento de Liberación Nacional (Tupamaros), a su vez tenían previsto un plan de resistencia armada a la invasión.