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CELS
CENTRO
DE ESTUDIOS
LEGALES
Y SOCIALES

Afiliado
a la Comisión Internacional de Juristas (Ginebra). Liga
Internacional por los Derechos Humanos (New York). Corresponsales de
la Federación de Ligas de Derechos Humanos (FIDH París).
Miembros de la Organización Mundial Contra la Tortura (OMCT
Ginebra)
Informe
final de seguimiento de la Conferencia Mundial contra el Racismo,
Sudáfrica 2001
Introducción
Entre
el 31 de agosto y el 7 de septiembre se realizó en la ciudad
de Durban, Sudáfrica, la Conferencia Mundial contra
el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las
Formas Conexas de Intolerancia, bajo el auspicio de la
Organización de Naciones Unidas. Esta reunión de
Estados tenía como principal objetivo, lograr un mayor y
unificado compromiso de los gobiernos en la lucha contra las
distintas formas de discriminación, xenofobia e intolerancia.
Sin
embargo, a través de la cobertura periodística nacional
e internacional, se abordó en forma casi exclusiva el debate
en torno al conflicto de Medio Oriente y el retiro de Estados Unidos
e Israel en razón del modo en que se definía esta
cuestión en el documento del Foro de ONGs y en las discusiones
entre los gobiernos sobre el contenido de la declaración final
de la Conferencia Mundial. La ausencia de Estados Unidos abrió
la posibilidad de que esta actitud fuera acompañada por la
Unión Europea (15 Estados), Canadá y Australia, quienes
finalmente permanecieron hasta el final de la reunión.
Sobre
este punto, resulta importante considerar que si bien Estados Unidos
alegó la cuestión de Medio Oriente como la causante de
su retiro, su actitud, incluso desde el proceso preparatorio, ha sido
verdaderamente reticente y restrictiva en lo que hace al compromiso
para que la Conferencia resultara un éxito. Más aún,
en algunas cuestiones como las reparaciones, el status de los pueblos
indígenas y los derechos de los migrantes, sus intervenciones
a lo largo de todo el proceso han estado dirigidas básicamente
a obstruir la búsqueda de consenso entre los Estados.
Ese
abordaje prácticamente monotemático del encuentro ha
limitado la visibilidad de numerosos problemas relacionados al
racismo, la discriminación y la xenofobia. La Conferencia
Mundial contra el Racismo representó, sin embargo, una
oportunidad importante para la reflexión y análisis de
toda la comunidad internacional sobre los problemas de discriminación
existentes en cada uno de sus Estados.
La
Conferencia congregó además, a grupos de víctimas
de este flagelo, provenientes de todas las naciones. Entre ellos,
afrodescendientes, pueblos indígenas, migrantes, refugiados,
desplazados internos y gitanos. Asimismo, favoreció el debate
sobre cuestiones como la discriminación por género,
edad, discapacidad, orientación sexual o creencia religiosa, y
sobre la estrecha relación entre la discriminación y
las situaciones de extrema pobreza, marginalidad y exclusión
social.
La Declaración del
Foro de ONGs
El
Foro de Organizaciones No Gubernamentales (ONGs) se llevó a
cabo entre el 28 de agosto y el 1 de septiembre. Su objetivo era
reflejar la agenda de temas prioritarios para las organizaciones de
todo el mundo, analizar diferentes estrategias de incidencia sobre
las delegaciones oficiales y las definiciones que surgieran de la
Conferencia de los Estados, y facilitar la creación de redes y
coaliciones entre los representantes de las ONGs presentes en Durban.
El Foro debía culminar, igual que la reunión oficial,
con una Declaración y un Programa de Acción.
El
número de organizaciones que participaron en el Foro de ONGs
todavía no se conoce, pero rondaría las 7.000 personas.
En los días previos a la Conferencia Oficial el caos se había
adueñado del Foro de ONGs y sólo algunas organizaciones
pudieron mantener reuniones de trabajo y avanzar en algunas temáticas
como los derechos de los inmigrantes, aunque la mayoría
padeció la ausencia de lineamientos claros sobre el
procedimiento que se aplicaría para incluir sus propuestas.
Sólo
200 personas participaron en una trasnochada reunión en la que
un grupo de organizaciones se apropió del documento final, e
incluyó en él vocabulario y conceptos agraviantes para
la comunidad judía. Las propuestas de reforma del borrador
inicial presentadas por algunos grupos de trabajo fueron desconocidas
o re-redactadas. No existió un proceso de elaboración
que contemplara debate y consenso sobre el contenido de la
declaración.
A su vez, es
importante destacar que tanto el Foro de ONGs como la Conferencia de
los gobiernos, dado su carácter universal, no resultaban ser
los espacios apropiados para discutir conflictos de Estados en
particular. El objetivo central de estos dos eventos era reflejar los
problemas de discriminación, sus víctimas y las formas
de prevenirlos y repararlos, desde una perspectiva de apertura y
consenso, e impulsar el compromiso de los gobiernos en planes de
acción concretos, destinados a eliminar las circunstancias de
este flagelo.
El
CELS y muchas otras organizaciones presentes en Durban como
Human Rights Watch y el Lawyers Committee for Human Rights han
manifestado públicamente su desacuerdo con una parte del
contenido del documento aprobado, ya que no refleja debidamente el
debate que las distintas organizaciones mantuvieron durante el foro.
Los
problemas de este foro, provocados por la falta de claridad en los
procedimientos previstos para el debate del documento y su posterior
adopción, han tenido considerables consecuencias. Entre ellas,
el hecho de que por primera vez la Alta Comisionada para los Derechos
Humanos, Sra. Mary Robinson, no recomendara a los Estados la lectura
y consideración del documento de las ONGs en el debate
oficial. Al rechazar el contenido del documento, la Alta Comisionada
señaló: es muy triste para mí no poder
recomendar por primera vez a los delegados que presten especial
atención a la Declaración de las ONGs. Eso es lo que
normalmente hago
Hay buenas cosas en la Declaración,
pero no la puedo recomendar porque no puedo aceptar parte del
lenguaje que tiene... (Diario Human Rights Features, 6 de
septiembre 2001, Durban).
Conferencia Mundial: debate
y conclusiones de la reunión de Estados
Contrariamente
a los que se dio a conocer durante el desarrollo de la Conferencia,
los debates que se planteaban en las distintas salas de reunión
de las delegaciones oficiales, no se circunscribieron a la situación
en Medio Oriente, sino que abordaron una pluralidad de cuestiones
que, de alguna manera, reflejan los más graves problemas de
racismo, discriminación y xenofobia que existen en todo el
mundo.
A
continuación señalaremos algunos temas sustanciales que
se discutieron en la Conferencia Mundial, haciendo especial
referencia a aquellos que poseen estrecha relación con la
situación de Argentina y Latinoamérica.
1.
Uno de los debates centrales giró en torno al establecimiento
de mecanismos de reparación, particularmente indemnizaciones
por tráfico de esclavos, sometimiento a la esclavitud y otras
formas de servidumbre, así como por aquellas prácticas
derivadas del régimen colonial. Los afrodescendientes en las
Américas han reclamado que se adopten normas concretas sobre
reparación. Estas medidas abarcan desde acciones de tipo
afirmativas hasta pedidos formales de perdón. Durante el
proceso preparatorio de la Conferencia, los Estados africanos han
liderado el debate sobre esta cuestión.
Los
Estados han reconocido que la esclavitud y el trato de esclavos
constituyen un delito de lesa humanidad, y que siempre debió
entenderse de este modo, en especial la trata transatlántica
de esclavos. A su vez, han reconocido que esos hechos figuran entre
las principales fuentes y manifestaciones de racismo, discriminación
racial y xenofobia, y que los africanos y sus descendientes, los
asiáticos y sus descendientes y los pueblos indígenas,
fueron víctimas de esos actos y continúan siendo
víctimas de sus consecuencias.
La
Conferencia Mundial ha instado a que los Estados involucrados en
dichas prácticas tomen las medidas apropiadas y efectivas para
poner fin y revertir las consecuencias duraderas de tales actos.
También ha reconocido que esas injusticias históricas
han contribuido de modo innegable a la pobreza, la marginalización,
la exclusión social, las disparidades económicas, la
inestabilidad y la inseguridad que afecta a muchos pueblos en
diferentes partes del mundo, en particular en los países en
desarrollo. Finalmente, la Conferencia ha reconocido la necesidad de
llevar adelante programas para el desarrollo económico y
social de las sociedades que han sido víctimas de estas
prácticas.
2.
Con relación a los pueblos indígenas, el debate central
en la Conferencia Mundial estuvo dado por el uso del término
Pueblos.
Al respecto, cabe señalar que el párrafo 27 de la
Declaración, defendido principalmente por los gobiernos de
Gran Bretaña, Estados Unidos y Canadá, ha sido
rechazado por los representantes de los pueblos indígenas,
puesto que éstos entienden que el lenguaje allí
establecido niega el derecho a la autodeterminación de los
pueblos indígenas, una de sus principales reivindicaciones.
Pese
a tal circunstancia, cabe señalar en el aspecto
positivo que el documento firmado en Durban representan el
primer instrumento a nivel universal
que refleja el compromiso de los gobiernos de respetar derechos
fundamentales de los pueblos indígenas. A modo de ejemplo,
podemos mencionar que se ha reconocido la especial relación
que tienen los Pueblos Indígenas con la tierra como base de su
vida espiritual, física y cultural, animando a los Estados a
asegurar el derecho de los pueblos indígenas a conservar la
propiedad de sus tierras y de sus recursos naturales. La Conferencia
Mundial también ha recomendado a los Estados, examinar, de
acuerdo con los instrumentos internacionales de derechos humanos, su
Constitución, leyes, sistemas legales y políticas, de
modo de identificar y erradicar el racismo, la discriminación,
la xenofobia y las formas conexas de intolerancia hacia los pueblos
indígenas, ya sea implícita, explícita o
inherente.
3.
Otro tema trascendental que se ha analizado en Durban ha sido el de
los derechos de los migrantes. En Sudáfrica, el trabajo
colectivo de las organizaciones no gubernamentales dedicadas a esta
problemática, junto con el apoyo de delegaciones como
Marruecos, México, Filipinas y la Santa Sede, ha logrado que
la Conferencia Mundial refleje las necesidades de los grupos
migrantes, para que cesen de ser víctimas de actitudes y
acciones racistas, discriminatorias y xenófobas.
Entre
las conclusiones adoptadas por los gobiernos en referencia a los
derechos de los migrantes, cabe mencionar:
Los
gobiernos han reconocido la importancia de la reunificación
familiar de los migrantes.
Los
Estados se han comprometido a analizar las leyes y políticas
referidas a la migración, a fin de eliminar en ellas toda
forma de discriminación, y adaptarlas a los instrumentos
internacionales de derechos humanos.
Se
ha rechazado toda expresión y acto racista y/o xenófobo
hacia los inmigrantes.
Se
ha señalado la importancia de que haya un trato digno a los
migrantes por parte de la policía y las autoridades de
Migración.
Los
gobiernos se han comprometido ha respetar y garantizar para todos
los trabajadores migrantes, derechos laborales y de seguridad
social.
Finalmente,
es preciso destacar que los Estados se comprometieron a respetar y
garantizar los derechos humanos de los migrantes, sin perjuicio de su
status legal. Esto resulta trascendental, ya que en la práctica,
muchos gobiernos se niegan a reconocer derechos esenciales como la
salud, la educación o el acceso a la justicia, excusándose
en la falta de la documentación exigida por la legislación
migratoria del país. Inclusive, algunos llegan a sostener que
una persona que no posee regularizada su situación migratoria
no está en condiciones de exigir el reconocimiento de sus
derechos.
A
su vez, no resulta sorprendente ver cómo los problemas de los
migrantes de países vecinos en Argentina se asimilan a los que
atraviesan los migrantes de diferentes regiones, como los filipinos
en otros países de Asia, o los que atraviesan los mexicanos en
los Estados Unidos. Estas semejanzas se presentan tanto en los
motivos que originan el proceso migratorio entre los que pueden
incluirse los efectos de la globalización económica,
como en la condiciones que deben enfrentar las personas migrantes en
los países de destino.
Argentina en la Conferencia
Mundial
La
delegación oficial argentina que asistió a la
Conferencia Mundial fue encabezada por el ministro de Justicia y
Derechos Humanos, Dr. Jorge de la Rúa, y estuvo integrada por
otros funcionarios de este ministerio, del Ministerio de Relaciones
Exteriores, del INADI, el INAI, del gobierno de la Ciudad Autónoma
de Buenos Aires y parlamentarios nacionales.
Al
respecto, resulta particularmente llamativa la ausencia en la
delegación oficial del Dr. Raúl Zaffaroni, quien hasta
dos semanas antes del encuentro era el jefe de la delegación
argentina. Nuestro país es uno de los pocos en el mundo que
cuenta con un organismo oficial específicamente creado para la
lucha contra la discriminación, el INADI, y por ello es
verdaderamente incomprensible que su titular no haya sido enviado a
este evento. Según la versión difundida, el Ministerio
del Interior le habría negado los viáticos al Dr.
Zaffaroni por razones presupuestarias, explicación que no
sería suficiente si tenemos en cuenta que asistieron a
Sudáfrica diez integrantes del gobierno nacional.
Por
otra parte, cabe señalar que la delegación oficial ha
presentado, en esta oportunidad, algunas particularidades. Una de
ellas ha sido la participación, en carácter de
asesores, de miembros de organizaciones no gubernamentales. Si bien
el criterio de selección de estas organizaciones debe
perfeccionarse, sin duda demuestra una apertura a la participación
de la sociedad civil que debe ser bienvenida.
A
su vez, la delegación ha mantenido durante la Conferencia
reuniones periódicas con las más de 20 organizaciones
argentinas presentes en Durban, que abarcaron el amplio espectro de
temas tratados por la Conferencia: afrodescendientes,
pueblos indígenas, migrantes, representantes del pueblo
gitano, de los armenios en Argentina, de organizaciones de mujeres,
del movimiento gay y travesti, organizaciones de derechos humanos y
de organizaciones judías. En estas reuniones la delegación
oficial informó sobre los avances en las negociaciones
privadas, y la posición adoptada en los temas más
candentes.
En
lo atinente al papel desarrollado por la delegación
gubernamental en las discusiones y los debates durante la
Conferencia, resulta necesario señalar que Argentina pudo
haber tenido un rol más activo. En cada tema que se sometía
a estudio, uno o más países tomaban la iniciativa a fin
de lograr que los demás aprueben sus argumentos.
Lamentablemente, nuestro gobierno no ha liderado ninguna de esas
discusiones, limitándose a alinearse detrás de la
postura del GRULAC (Grupo Latinoamericano y del Caribe), en el cual
las voces cantantes han sido México, Brasil, Guatemala y, en
menor medida, Chile y Uruguay. De todas maneras, cabe destacar que la
delegación argentina no ha sostenido ninguna postura que sea
opuesta a las reclamadas por las organizaciones no gubernamentales de
nuestro país presentes en Durban, y en algunos debates ha
defendido las propuestas que las ONGs acercaron en las reuniones
periódicas celebradas durante la Conferencia.
El
Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) ha trabajado durante
este año en la difusión de la Conferencia Mundial y el
Foro de ONGs. Participaron del encuentro en Durban, Juana Kweitel y
Pablo Ceriani Cernadas, abogados del Programa Derechos Económicos,
Sociales y Culturales.
Conclusiones.
Seguimiento de la Conferencia Mundial.
A
modo de conclusión, reafirmamos que la Conferencia Mundial
contra el Racismo ha representado una oportunidad única para
que los gobiernos se comprometan a tomar medidas dirigidas a la
eliminación de toda forma de discriminación, racismo o
xenofobia.
Si
bien el documento final no refleja en forma acabada las
reivindicaciones y reclamos de las víctimas de esos flagelos,
debemos destacar el avance trascendental que representa en el camino
hacia la erradicación de esas injusticias.
La
Conferencia Mundial contra el Racismo ya ha concluido, pero el camino
hacia el logro de sus objetivos recién ha comenzado. Es
momento que las voces de las víctimas sean escuchadas. Los
africanos y sus descendientes, los migrantes, los refugiados, los
gitanos y los pueblos indígenas, así como todas las
demás víctimas de racismo, discriminación o
xenofobia, requieren la debida atención de la comunidad
internacional.
En
esa dirección, resulta fundamental la elaboración y el
desarrollo de distintas acciones por parte de la sociedad civil a fin
de efectuar un minucioso y efectivo seguimiento de los compromisos
asumidos por los gobiernos en el Programa de Acción firmado en
Durban. Allí se han estipulado una serie de mecanismos que los
países acordaron implementar a nivel nacional, regional e
internacional.
El
CELS, al igual que otras organizaciones no gubernamentales, estará
trabajando en los próximos meses en diferentes actividades
orientadas a difundir las conclusiones de la Conferencia Mundial, con
miras a lograr que desde diversos ámbitos jurídicos,
educativos, políticos, etc. la sociedad civil demande al
gobierno argentino nacional y provincial la adopción
de todas las medidas pertinentes a fin de transformar esos
compromisos en políticas concretas.
Esas
medidas deberían incluir, entre otras, las siguientes
cuestiones:
Reformas
legislativas a fin de eliminar de la legislación argentina
cualquier elemento de racismo, discriminación o xenofobia,
adecuándola a los instrumentos internacionales de derechos
humanos ratificados por nuestro país. En este sentido,
resulta imperiosa la sanción de una nueva Ley Nacional de
Migraciones, que reemplace la actual ley 22.439, violatoria de los
derechos reconocidos en la Constitución Nacional y en los
Tratados de Derechos Humanos incorporados a ella en la reforma de
1994.
Desarrollo
de políticas públicas que permitan el acceso sin
ninguna clase de discriminación de todas las personas a
sus derechos fundamentales, como a la educación, salud,
vivienda, empleo, etc.
La
ratificación de los tratados internacionales de derechos
humanos que nuestro país aún no haya ratificado, como
la Convención Internacional sobre la Protección de los
Derechos de Todos los trabajadores Migratorios y de sus Familiares
(del año 1990), y los Convenios 97 y 143 de la Organización
Internacional del Trabajo (OIT) sobre Trabajadores Migrantes.
Desarrollo
de cursos de educación sobre los principios de no
discriminación para aquellas personas que trabajan en la
administración pública, particularmente a las fuerzas
de seguridad, autoridades migratorias y miembros del sistema de
administración de justicia. Esos programas deberán
incluir especialmente cursos sobre la normativa internacional sobre
no discriminación y su debida aplicación en el ámbito
interno, especialmente la Convención Internacional para la
Eliminación de Todas las Formas de Discriminación
Racial, la Convención Internacional para la Eliminación
de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer y la
Convención Internacional de los Derechos del Niño.
La
aplicación efectiva de la legislación
antidiscriminatoria nacional e internacional vigente en
Argentina, a fin de prevenir, juzgar, sancionar y reparar toda
acción u omisión basada en elementos racistas,
discriminatorios o xenófobos.
Tomar
las medidas pertinentes a fin de que el Instituto Nacional contra la
Discriminación (INADI) pueda cumplir de modo acabado y
efectivo con sus funciones, teniendo en cuenta las obligaciones del
gobierno argentino emanadas del derecho internacional de los
derechos humanos, en particular el Programa de Acción de la
Conferencia Mundial contra el Racismo.
Tomar
las medidas pertinentes a fin de que el Instituto Nacional de
Asuntos Indígenas (INAI) pueda cumplir de modo acabado y
efectivo con sus funciones, a fin de asegurar el goce efectivo de
los derechos de los Pueblos Indígenas, teniendo en cuenta las
obligaciones del gobierno argentino emanadas del derecho
internacional de los derechos humanos, en particular el Convenio 169
de la OIT y el Programa de Acción de la Conferencia Mundial
contra el Racismo.
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