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Periódico de Trabajo Social y Ciencias Sociales
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Por Sandra Russo
(APE, 06/07/05).- El juzgado de Segunda Nominación de Santiago del Estero y el Penal de Menores tuvieron trabajo en los últimos días de junio. Es que el personal de turno del juzgado tuvo que ocuparse de “devolver” a dos chicos a sus padres y el del Penal de recibir a un detenido más después de que fueran detenidos por personal de seguridad de un conocido supermercado del centro de la ciudad, nada menos que con unos cuantos calditos en los bolsillos.
Aunque suene increíble, la maquinaria judicial y penal se puso en marcha, aceitadamente, después de que también arrancara, como una locomotora infalible en su paso, el dispositivo de seguridad del supermercado ubicado en las calles Rivadavia y Ejército Argentino.
Esta noticia, si trasciende, es porque está asentada en el pilar absurdo de una propiedad privada: los calditos son para el que los paga. Este tipo de noticias deberían avergonzar a quienes las generan, tanto como a quienes las leen. Medio país es víctima de la actitud sospechosa del hambre.
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